Abrir los ojos es apenas un gesto del cuerpo. Despertar la conciencia es un acto del alma.
El mundo exterior se ilumina con la luz del sol, pero la vida interior solo se enciende cuando decides estar presente.
Hay quienes pasan el día viendo, pero sin mirar; oyendo, pero sin escuchar.
La conciencia es ese segundo nacimiento que no depende de la mañana ni de la noche.
Cuando despiertas por dentro, entonces sí comienza tu verdadero día.
LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
Katriel Quin.

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