EL HOMBRE DEL MEDIO

La gente a su alrededor parecía encajar con facilidad. Unos eran ruidosos y vibrantes; otros, reservados y tranquilos. Algunos tomaban bandos, defendían ideas con pasión, se sumergían en grupos que los acogían. Pero él… él siempre estaba en el medio.

Al principio, pensó que quizás esa era la clave. Aristóteles decía que en el término medio estaba la virtud, que el equilibrio era la mejor forma de vivir. Pero con el tiempo, se dio cuenta de que la virtud no siempre trae compañía. Porque en el medio no había multitudes. En el medio estaba solo.

Intentó moverse, irse a un lado o al otro, pertenecer. Pero cuando intentaba ser más duro, lo llamaban insensible; cuando mostraba su sensibilidad, lo tachaban de débil. Si reía demasiado, le pedían seriedad; si era serio, le decían que le faltaba alegría. Nunca era suficiente para nadie.

Así que un día dejó de intentarlo. Se sentó en el centro del camino y simplemente observó. Vio a los que corrían de un lado a otro, buscando identidad en un grupo, en una creencia, en una etiqueta. Y entonces comprendió: tal vez su destino no era pertenecer, sino ver. Entender.

Quizás el término medio no era un lugar de soledad, sino un punto de claridad. Un sitio donde uno puede mirar sin filtros, sin las limitaciones de los extremos.

LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

Katriel Quin.
💜♾️4U

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