
Un hombre honrado acepta sus miedos, sus resistencias y las fronteras de sus acciones. Es verdad que cada hombre tiene su límite, su capacidad de crecimiento y su destino. Pero no es honorable engañarse a sí mismo ni a los demás acerca de su verdadera posición en la vida. Un hombre no debe creer que es más sabio de lo que realmente es, pero tampoco debería detenerse antes de llegar a su verdadero límite.
Cuanto más cerca esté un hombre de su límite, más valioso será como compañero para los demás y más podremos confiar en que es auténtico y verdaderamente presente. Lo que importa no es dónde está el límite de un hombre sino si realmente está viviendo su verdad en lugar de ceder a la pereza o dejarse engañar.
Elige un aspecto de tu vida en el que te gustaría reflexionar, como tus relaciones personales, tu carrera, la relación con tus hijos o tu crecimiento espiritual. La idea es pensar en cómo tus miedos pueden estar influyendo en esa área seleccionada y cómo podrías mejorarla si superas esos miedos.
Por ejemplo, en tu trabajo, piensa si hay algo que te detiene por miedo, como hablar en público o tomar nuevas responsabilidades. Si lograras enfrentar y superar esos miedos, podrías mejorar en esa área y, en consecuencia, en tu vida en general.
Tu límite es ese punto en el cual no te permites llegar al final o donde no das lo mejor de ti mismo, permitiendo que tus miedos te dominen en lugar de enfrentarte a ellos. Es fundamental reconocer y abrazar tus límites para crecer como individuo y convertirte en un auténtico y valioso compañero para los demás.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin
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