Dar porque así lo sientes, es como verter agua de nuestra propia fuente, sin medir su caudal, simplemente porque el deseo de compartir brota naturalmente. Cuando damos de esta manera, sin esperar que algo vuelva hacia nosotros, tocamos una forma pura de felicidad que nace del amor desinteresado.
Es como la tierra que da sus frutos a raudales, sin preguntar quién recogerá la cosecha. En este desprenderse y ofrecer lo que sentimos, encontramos una paz interior que no se compra ni se vende, porque su valor reside en la intención. Así, al dar por el simple placer de hacerlo, descubrimos un mundo donde la bondad se multiplica y retorna como un eco de bienestar compartido.
En la vida, encontrarás personas que, sin importar lo que hagas, no conectarán contigo. Pero también existen aquellos que te valorarán y apreciarán de corazón.
Esas son las personas que importan.
Recuerda que no necesitas agradar a todos; está bien así. Habla con quienes realmente desean escucharte y se preocupan por ti.
No te sientas mal cuando percibas indiferencia, ni gastes tu energía tratando de averiguar los motivos. Quien quiera contarte algo te lo contará, y quien no lo quiera compartir, no lo hará nunca, aunque insistas.
Simplemente sigue tu camino; el amor o la amistad no se deben forzar, ya que lo que se fuerza se rompe. Seguramente, tu destino no está con ellos ni el de ellos contigo, pero siempre recuerda que habrá personas que sí te acompañarán y seguramente serán quienes menos esperas.
LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
Katriel Quin.
💜♾️4U
Ámate siempre, sin miedos, sin culpas y sin dudas, porque eres la única persona que te acompañará el resto de tu vida.
Para mí, «tenerlo todo» significa alcanzar la habilidad de entender nuestro propósito en la vida, comprender la razón por la que estamos aquí. No hablo de religiones específicas, sino de una disposición general para aceptar que todo es posible.
Sin embargo, sin entrar en detalles no explorados, es curioso cómo la ciencia avanza a pasos agigantados en crear productos para ralentizar el envejecimiento, pero aún no entendemos cómo funciona el alma, cómo opera nuestro cerebro con lo espiritual, hasta dónde llegan nuestras creencias a limitarnos que poseemos un poder infinito para alcanzar cualquier cosa y con esto incluyo el poder de la autocuración o autosanación, o porque no nos cuentan el verdadero funcionamiento completo de la glándula pineal?
El Universo está lleno de misterios.
Hay tantas preguntas sobre la vida que en ocasiones podemos sentirnos abrumados por la información contradictoria, llevando a la conclusión de que quizás es mejor no saber nada, porque no existe una verdad absoluta.
Para cada uno de nosotros, «tenerlo todo» podría significar encontrar nuestro propósito vital. Mientras no logremos esto, la vida puede carecer de sentido. Lograr tal comprensión es un verdadero arte, una destreza que es difícil de explicar y de comprender completamente. Sin embargo, tengo claro que, si queremos descubrir quiénes somos realmente, recordar de dónde venimos y entender nuestra misión aquí, necesitamos despojarnos de las expectativas que la sociedad ha impuesto sobre nosotros.
A menudo vivimos aparentando en lugar de ser quienes realmente somos, debemos dejar de ser lo que los demás quieren que seamos y empezar a vivir auténticamente, aceptando nuestra verdadera esencia. Reconocer la luz que llevamos dentro y entender que somos una manifestación de luz y de esa fuente de creación, es crucial, para la evolución.
Esta es mi perspectiva, sobre lo que significa para mí «tenerlo todo», es una búsqueda constante de autenticidad interna y de conexión con la divinidad que reside en cada uno de nosotros. De recordar quiénes somos, de donde hemos venido y poder así reconocer el propósito que debemos cumplir cada uno de nosotros.
Esta transformación interna nos ayudará a entender mejor nuestra existencia y vivir con un propósito real. Con estos pensamientos en mente, enfoco cada día en explorar, aprender y crecer. Cada paso que doy hacia la comprensión personal también contribuye al bienestar de todos y a la elevación espiritual de la humanidad. No hay límite en este camino de autoconocimiento y unión con lo divino, y mi compromiso es seguir avanzando con determinación y humildad en este viaje de la vida.
En estos tiempos sombríos, confieso que a veces siento miedo. El mundo puede parecer amenazante y oscuro, luchando por encontrar claridad en medio de la oscuridad. Pero en medio de esta incertidumbre, me niego a dejarme vencer.
En estos tiempos sombríos, confieso que me atrevo a volar en la noche como los murciélagos. Me aventuro en lo desconocido, desafiando las normas establecidas y buscando nuevas soluciones. No me conformo con lo cómodo y familiar, sino que me arriesgo a explorar lo inexplorado.
Confieso también que a veces me siento abrumado por las mentiras que nos imponen, como una carga difícil de digerir. Pero en lugar de aceptar pasivamente esas falsedades, me rebelo. Me niego a ser silenciado y busco la verdad, aunque sea incómoda o dolorosa.
En estos tiempos sombríos, confieso que a veces me siento solo. Pero también confieso que tengo el coraje de buscar la compañía de aquellos que comparten mi visión de belleza y justicia. Nos unimos a pesar de las barreras artificiales que nos dividen, encontrando fortaleza en nuestra solidaridad y conexión humana.
Confieso que a veces dudo, cuestiono si la existencia humana realmente vale la pena en medio de tanta adversidad. Pero en lo más profundo de mi ser, decido aferrarme a la esperanza. Me resisto a permitir que la desesperanza y el pesimismo me dominen, y elijo creer en el potencial humano de trascender y encontrar sentido en los momentos más oscuros.
En estos tiempos sombríos, confieso que a veces me tildan de loco. Y tal vez lo sea. Pero ¿no es la locura a veces necesaria para desafiar las normas y cambiar el mundo? Me enorgullezco de ser «loco», pues es un recordatorio de mi valentía y resistencia.
Finalmente, confieso que cuando me piden actuar en contra de mi conciencia o sentido común, me rebelo y desobedezco. No me someto a órdenes que socavan mis valores y principios. Elijo utilizar mi inteligencia para discernir lo correcto y defender lo que considero justo.
En estos tiempos sombríos, confieso que ser valiente, resistente y desobediente es mi manera de mantener viva la esperanza. Es mi forma de enfrentar la oscuridad y luchar por un mundo mejor. Y aunque pueda ser difícil y solitario, permanezco firme en mi convicción de que siempre habrá una luz que guíe el camino hacia adelante.
En el eterno viaje de autodescubrimiento y crecimiento personal, a menudo nos sumergimos en la búsqueda de un maestro iluminado, un guía virtuoso o una fuente de inspiración externa. Nos aferramos a libros, historias y las palabras de otros, buscando respuestas que parecen escaparse de nuestras manos. Sin embargo, llega un momento en que debemos recordar que cada uno de nosotros posee el potencial de convertirse en su propio maestro, guía y fuente de inspiración.
Al acumular gurús y figuras de autoridad en nuestras vidas, podemos sentirnos tentados a creer que alguien más tiene las respuestas que buscamos. No obstante, debemos recordar que nuestras historias son únicas, perfectas e irrepetibles, al igual que las de los demás. No somos superiores ni inferiores, sino individuos con formas peculiares de ser, una capacidad única de comprensión y creencia, y una visión singular del mundo.
En lugar de aspirar a convertirnos en maestros de otros, debemos adoptar la actitud de eternos aprendices. Abrazar cada experiencia, cada encuentro y cada lección como oportunidades para crecer y florecer. Entender que todos estamos entrelazados en esta maravillosa danza de la existencia, explorando y descubriendo en cada paso.
Dejemos de buscar afuera lo que ya poseemos en nuestro interior. Somos nuestros propios maestros, guías y la mejor fuente de inspiración que podamos encontrar. Dentro de nosotros yace una sabiduría innata, una voz interior que no debemos ignorar ni subestimar. Conéctate con ella, escucha su susurro y permítele guiarte hacia tu auténtico propósito.
Recordemos que cada uno de nosotros forma parte de la inmensa sinfonía de la vida, aportando nuestras melodías únicas y hermosas. Somos los encargados de narrar nuestra propia historia, de tejer los hilos de nuestra existencia con amor y consciencia. En lugar de buscar respuestas fuera, volvamos la vista al alma y descubramos la magia que llevamos dentro.
Entonces, renunciemos a la idea de encontrar un maestro exterior o una fuente de inspiración externa. Seamos nuestros propios guías, aprendices incansables en el camino del crecimiento y la evolución. Abrazando la singularidad que poseemos y confiando en nuestra capacidad para forjar nuestro propio destino, descubramos pues, que tenemos todo lo necesario para crear una vida llena de significado y propósito.
Así que, dejemos de acumular maestros y permitamos que nuestra luz interior brille.
Recuerden que son luz, que son mágicos y pueden con todo.
Abracen su peculiaridad, abran las puertas a una hermosa sinfonía de autodescubrimiento y crecimiento. Confíen en ustedes mismos y sean la guía que necesitan, pues al final del día, cada uno de ustedes es un ser de luz único, capaz de marcar una diferencia en el mundo.