Etiqueta: Reflexiones de vida

  • AHORA QUIERO SER YO

    En esta fase de mi vida, abrazo cada instante de paz interior y armonía. No deseo justificar mis acciones o mis decisiones, mis caminos recorridos o mis destinos futuros. Elijo trascender, liberándome de la necesidad de explicaciones.

    Busco rodearme de almas cálidas, de personas empáticas y generosas, que propagan el amor en lugar del frío y la indiferencia.

    En este capítulo de mi existencia, estoy más enfocado y presente que nunca, plenamente consciente de que el tiempo no espera. Vivo mi sueño, siguiendo el consejo de aquellos que han cuidado y cuidarán de mí en el camino.

    En este momento sagrado de mi vida, me niego a lidiar con conflictos innecesarios, falsedades o estancamiento en un mundo en constante movimiento. En este tiempo, que me pertenece exclusivamente, no pretendo combatir sombras ni cargar con las cargas de otros. Deseo saborear lo que ya poseo, abrazar la paz en lugar de debatir, dejando que la razón pertenezca a otros, mientras disfruto de la serenidad que me brinda mi elixir vital matutino… cuidar de mí, arreglarme como si siempre saliera a enfrentarme al mundo y celebrar la vida, incluso sin razones específicas.

    En esta etapa de mi vida, dejo atrás las preguntas inútiles, pues sé que estoy en el camino correcto. Desde mi despertar, abrazo la libertad de volar según mi deseo, sin depender de nadie ni de otras alas.

    Los ángeles terrenales somos tú y yo, seres llenos de amor y confianza en la verdad, que tienden la mano a quien lo necesita, abrazan con el alma y aconsejan sin juzgar. Somos aquellos que, con una mirada, iluminan la vida de otros y levantan almas del suelo con palabras de aliento. Somos los que celebran la felicidad y permanecen a pesar de las adversidades.

    Transformarse en lo que anhelas recibir es, sin duda, alcanzar el éxito y el propósito de la vida. La verdadera libertad es la recompensa más preciada, sintonizando nuestro ser con las melodías del amor y la compasión.

  • LA NATURA SIEMPRE GANA, aunque pierda.

    Debemos aprender de la naturaleza. ¡Las abejas son leales a su especie! Sin embargo, los humanos a menudo no lo son, ni siquiera son sinceros consigo mismos.

    De hecho creo , no podemos pedir más, ya que nuestra capacidad para comprender la lealtad y el amor verdadero es limitada. A pesar de nacer con estos valores enraizados en nuestro código genético, pareciera que amar ilimitadamente y ser leales a todo lo que nos beneficia como especie, y no solo como individuos, no agrada a la mayoría de las personas que conforman lo que llamamos sociedad.

    Comparados con las abejas, los humanos ocupamos el último lugar en la escala de protegernos, cuidarnos, amarnos y salvarnos, siendo todos iguales y evitando el egoísmo. ¿Cuánto tiempo nos hemos pasado mirándonos el ombligo sin conocernos de verdad?

    No sabemos quiénes somos realmente. Pasamos la vida intentando encajar en el orden social y ser aceptados por aquellos que ni siquiera se aceptan a sí mismos. A pesar de nuestras diferencias, como humanos, nadie es más ni menos que otro.

    Olvidamos nuestro verdadero origen debido a la falta de autoaceptación. No somos más que un puñado de años de experiencia acumulada, pero no parecemos haber mejorado como sociedad. En cambio, pareciera que hemos empeorado.

    Si nos miramos al espejo, nos muestra una mirada cansada de tanto luchar, de tanto miedo y de tanta ansiedad… ¿para qué? ¿Para qué nos sirve pasar por todo eso? Si al final, en cada generación repetimos una y otra vez la misma manera de vivir, con la única diferencia de que la tecnología nos hace, en cierta medida, más tontos o menos inteligentes de lo que éramos. Aunque hay muchas creencias, esto no se trata de algo inventado, sino de algo vivido, pues está en la historia. Si observamos la sociedad desde el año 100 d. C. hasta el 2023 d. C., todo es igual, solo mejora la tecnología y la comodidad. La capacidad mental de amar y de ser leal a nuestra especie la hemos perdido; incluso hemos perdido el amor propio. Entonces, ¿qué es lo que tenemos? Simplemente, una sociedad fría, calculadora, egocéntrica y superficial que se cree la crème de la crème, que solamente quiere ser feliz, reír y disfrutar. Si hay problemas, esperamos que los arregle el gobierno, porque para eso nos gobierna… Justamente, eso es lo que quieren, y nosotros hemos aprendido bien la lección, porque lo hacemos excelentemente.

    A pesar de todo esto, no permitas que te desanime en tus sueños y metas. Construye una conciencia fortalecida en tu amor propio y auténtica humildad, sin ego ni prejuicios.

    Intenta ser la mejor versión de ti mismo, sin narcisismo ni superficialidad, y sin egoísmo. Piensa en el bienestar de todo el planeta y respeta los valores humanos básicos de todos.

    Habla con autenticidad e imparcialidad, dejando tus intereses personales a un lado. Deja de mirarte el ombligo cuando alguien necesite ayuda, incluso si no te lo piden. Si no aprendemos lo esencial, nuestra vida no habrá tenido propósito.

    Entiende la vida desde la perspectiva de los demás, porque no hay otra forma de entenderla. Aceptar nuestras diferencias nos permite reconocer que somos una única raza. Como en una colmena, debemos cuidarnos, amarnos y salvarnos siempre de todo eso que nos pone en peligro como especie. Incluso si el mal naciera dentro de la colmena… ya que estando unidos sabríamos la diferencia del que nos mira diferentes. Pero para que esto ocurra deberíamos cortarnos la cabeza y dejar que crezca una nueva porque con las creencias que ya llevamos dentro va a ser imposible cambiar nuestro modelo egoísta de vivir. Aunque siempre queda la Esperanza y en parte entiendo lo que están haciendo las élites, no estoy de acuerdo con el 80 % de lo que hacen, pero hay algo que si estoy de acuerdo… en el que deben desaparecer las fronteras y con ello deberían desaparecer las banderas, siendo todos diferentes pero una única raza, una única especie, en una única Tierra, la casa de todos. Como si fuera la casa de nuestros padres que íbamos a vivir siempre que hay que cuidarla ….

    Y que nuestro propósito, no sea otro que el de amar, a nosotros mismos primero para después poder amar a los demás, y enamorarnos y ser leales a los pilares que fundamentan la existencia en esta Tierra 🌍 para poder coexistir con todo ser viviente, como hicimos al comienzo de la historia de esta nuestra humanidad.

    Gracias 🙏🏼 por leerme siempre… Con amor y gratitud, solo me queda decir: nos vemos a la vuelta.

    La verdad con amor y el amor, de verdad, siempre.

    Katriel Quin. ❤️♾️4U

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  • Perdonar siempre suma!

    Equivocarnos es humano; todos cometemos errores, y ninguno de nosotros es perfecto. Sin embargo, hay una gran diferencia entre los que admiten sus fallos y los que se aferran al orgullo, rechazando cualquier responsabilidad. Reconocer nuestros errores y pedir sinceras disculpas demuestra inteligencia y madurez emocional, y es la clave para reparar las relaciones dañadas y construir un camino de entendimiento entre nosotros.

    Perdonar es un acto de nobleza que requiere empatía y generosidad de espíritu. Es liberar el peso del rencor y abrir nuestro corazón a la reconciliación, permitiendo que se disuelva la barrera del resentimiento. Al perdonar, nos damos cuenta de que la vida es demasiado corta para llevar nuestro enojo por mucho tiempo. El perdón nos libera y nos permite avanzar en nuestras vidas con paz y serenidad, dejando atrás las cargas que sólo nos retuvieron.

    La autocompasión y el perdón propio son símbolos de sabiduría, pues es fácil olvidar que también debemos ser buenos con nosotros mismos. El proceso de perdonarse a uno mismo es a menudo el más difícil, pero esencial para abrazar el bienestar emocional y recuperar nuestra autoestima. La sabiduría radica en reconocer nuestras fallas, pero también en comprender que somos merecedores de amor y felicidad, a pesar de nuestras imperfecciones.

    Y es aquí, en la convergencia del auto-perdón y el perdón a los demás, que encontramos un equilibrio. No se trata de olvidar las heridas infligidas, sino de liberarlas y trascenderlas, permitiéndonos crecer y curar nuestro corazón.

    Esta reflexión es un recordatorio de que la vida es demasiado valiosa para malgastarla en resentimientos y rencores, y que, a través del perdón y la comprensión, podemos encontrar no sólo paz interior, sino también una manera de conectar y sanar el tejido social que nos rodea. El perdón no elige un credo ni una religión; es un lenguaje universal al que todos podemos aspirar, abriendo nuestros corazones al verdadero significado del amor y la amistad.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin.

  • Dedicarme tiempo a mi

    ¿A qué te gustaría dedicar más tiempo todos los días?

    Cada día es un día vivido, y así es como vivo un día, a estrenar, cada día. Katriel Quin