Etiqueta: pensar

  • LA DIGNIDAD NO ES ORGULLO.

    La dignidad no hace ruido.

    No discute, no pelea, no exige.

    Se queda de pie cuando todo alrededor se derrumba.

    Se seca las lágrimas a escondidas, recoge sus pocas fuerzas, y camina.

    No necesita testigos, ni aplausos, ni justicia.

    La dignidad sólo necesita una cosa: ser fiel a uno mismo.

    A veces te la quitan todo: el lugar, el nombre, la voz.

    A veces te señalan, te juzgan, te dejan solo.

    Y aun así —o quizá precisamente por eso—

    es cuando descubres que la dignidad no era algo que te podían arrancar.

    Era algo que nacía de dentro y que nadie más podía tocar.

    El orgullo grita: “Yo no me dejo pisotear.”

    La dignidad susurra: “Aunque me humillen, yo no perderé mi verdad.”

    El orgullo se levanta para ganar.

    La dignidad se levanta para no perderse a sí misma.

    Hay derrotas que destruyen, y derrotas que salvan.

    Cuando todo parece perdido, quien tiene orgullo se queda vacío.

    Quien tiene dignidad, se convierte en una semilla enterrada:

    invisible para los ojos de todos…

    pero viva, intacta, esperando el momento de florecer.

    Porque al final, no gana quien más fuerza tiene,

    ni quien más alto grita.

    Gana quien, aún roto, sigue eligiendo el amor,

    sigue eligiendo la luz,

    sigue eligiéndose a sí mismo.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

  • LA VERDAD LLEGA CUANDO DEJAS DE BUSCAR.

    Hay un momento en la vida en que uno se cansa de buscar fuera.

    Te das cuenta de que el ruido de los demás solo distrae, que las opiniones del mundo no te salvan… y que lo que de verdad necesitas no está en ningún lugar externo.

    No necesitas que te den la razón, ni que te entiendan, ni que te acompañen.

    Tampoco necesitas seguridades prestadas ni apoyos que se tambalean con el tiempo.

    Lo que buscas —aunque no siempre lo sepas— es paz. Y esa paz no viene de tenerlo todo resuelto… viene de dentro.

    La verdad no grita, no discute, no entra en debates.

    La verdad, cuando es tuya, se siente.

    Y cuando la sientes, no hay forma de que nadie te la arrebate, porque no está basada en creencias, sino en certezas profundas.

    Puedes estar rodeado de dudas, pero si dentro hay claridad, el ruido no afecta.

    Por eso, si algo te confunde, no te pierdas preguntando a todo el mundo.

    Ve hacia dentro.

    Calla el mundo, escucha tu alma… y espera.

    La verdad no siempre llega rápido, pero cuando llega… todo encaja.

    Entonces caminas en paz, sin necesidad de explicar, convencer ni defenderte.

    Solo sigues tu camino.

    Con la cabeza alta, el corazón en calma… y el alma en su sitio.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

  • LA VIDA SIEMPRE TE ENSEÑA EL CAMINO

    Cuando ya no perteneces a un lugar, la vida te lo dice, no con palabras, sino con pequeñas sacudidas que incomodan el alma.

    Te coloca en rincones oscuros, donde todo parece confuso y pesado, para que mires más allá de lo conocido.

    No temas al caos, porque es un mensajero. Lo que hoy duele, mañana te abrirá puertas que jamás imaginaste.

    Escucha cuando la vida te empuja suavemente, aunque duela. Es su manera de guiarte, de mostrarte que la incomodidad no es un castigo, sino un llamado de atención, para que despiertes a las decisiones que debes tomar.

    Es el primer paso hacia un camino más claro, hacia un lugar que te espera. Un lugar donde podrás sincronizarte con todas tus formas y estados, y ser más libre.

    Más despierto. Más consciente de que cada decisión que tomas puede acercarte a esa libertad o alejarte de ella.

    Por eso, vive en el ahora, porque es aquí y ahora donde tu vida ocurre. No en el pasado, ni en el futuro, sino en este instante, que es todo lo que tienes.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.  

    Katriel Quin. 

    💜♾️4U

    LA VIDA SIEMPRE TE ENSEÑA EL CAMINO

  • Diciembre.

    Diciembre ha llegado de nuevo, trayendo consigo un dulce y amargo sentimiento. Los años han pasado, y ya no soy el joven de veinte; cada año sumado me regala una mezcla de conocimiento y añoranza como si el tiempo mismo me abrazara. He aprendido que hay momentos en que el mundo se siente distante, cuando aquellos que solían estar cerca se alejan, especialmente cuando la enfermedad golpea a nuestra puerta. La soledad, ese compañero inesperado, resuena como un eco en la inmensidad del desierto.

    Es doloroso reconocer que, en nuestros momentos más frágiles, la cercanía de algunos se convierte en una indiferencia palpable. A veces, parece que regresan solo cuando ya no somos una carga, cuando piensan que la lucha ha llegado a su fin. Esta experiencia, aunque pesada, nos deja una herida que anhela ser vista, el deseo de un abrazo cálido que nos haga sentir comprendidos.

    Sin embargo, en medio de ese vacío, he descubierto la fortaleza más grande del universo, que reside en cada uno de nosotros, esperando ser abrazada. Cada día de lucha se transforma en un aprendizaje; cada desafío, en una oportunidad para florecer. Este mes de diciembre es diferente, porque he renacido. Aunque mi cuerpo aún no esté en su mejor forma, mi mente y mi espíritu se han unido, brindándome la esperanza y el valor para sentirme completo. Es mi esperanza quien se levanta con cada amanecer, quien lucha con firmeza, negándose a aceptar que la vida se ha detenido.

    He aprendido a atesorar los momentos simples, las pequeñas alegrías que, en medio del sufrimiento, a menudo pasan desapercibidas. Este diciembre, anhelo sonrisas sinceras, buenos deseos que fluyan sin reservas y un ambiente de serenidad que me impulse hacia adelante. Ya no busco las migajas de nadie, ni la rutina disfrazada, ni un perdón vacío, ni una amistad forzada, ni un corazón que gime por la ausencia de amor. Ya no quiero pedir nada, porque ahora estoy listo para recoger lo que he sembrado en la soledad del silencio. Nunca he dejado de sembrar, y eso solo lo sabe mi alma y el universo. Ahora es tiempo de cosechar lo que la vida tenga para mí, y lo haré sin pedirlo, porque soy yo quien decide ahora, el cómo y el cuándo.

    Nos cruzaremos en la vida, y tal vez me verás diferente. Probablemente preguntes qué me ocurre, por qué he cambiado tanto, y, sinceramente, responderé que no he cambiado, que simplemente he crecido. Porque he dejado atrás el hacerme pequeño para encajar… se acabó el esperar a los demás antes que a mí mismo. Siete diciembres distintos me separan de aquel que fui, del que ya no está, a este en quien me he convertido. Quien me acompañó lo hizo desde el corazón, o al menos eso espero. De cualquier manera, mi alma, mi mente y yo siempre estaremos agradecidos, y jamás se quedarán en el olvido, porque yo no soy así, y el tiempo, como siempre, dará la razón a aquellos que hablan con el corazón.

    Asi que Diciembre, ya estoy listo para recibirte  con gratitud, consciente de que mi camino ha sido muy doloroso, difícil, estresante, exigente, severo y agotador, pero pero al mismo tiempo sé que estoy más cerca de la versión más fuerte de mí mismo. La vida, aún con sus altibajos, es un regalo, y estoy aquí para abrazarlo con toda la  fuerza que alberga mi alma y todo ese amor que siento en mi corazón.  

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE. 

    Katriel Quin. 

    💜♾️4U

    Diciembre
  • Día Cero: El Inicio de mi Viaje Interior. 

    Hoy me embarco en un viaje que he decidido emprender en solitario, un viaje hacia mí mismo, hacia los rincones más profundos de mi mente y mi espíritu. Me alejo del bullicio del mundo exterior, de las opiniones ajenas y de todo aquello que pueda distraerme de la serenidad y el autodescubrimiento. Durante los próximos días, mi hogar será mi refugio y mi diario, mi más fiel confidente.

    La soledad no será mi enemiga, sino mi maestra. Quiero sumergirme en esos espacios en blanco donde el aburrimiento podría acechar, para descubrir lo que realmente tiene que decirme mi interior. En estos momentos de quietud, sé que emergen pensamientos y sentimientos que he mantenido enterrados. Quizás, al fin, encuentre la esencia de lo que he estado buscando durante estos años de batalla silenciosa con la enfermedad.

    No busco glorificar lo que estoy viviendo, ni deseo compasión ni condolencias. Se trata de un acto de introspección pura, una forma de plasmar mis planteamientos para mí mismo, un recordatorio de que siempre hay algo más profundo por descubrir, sanar, aceptar, dentro de mí. Sin embargo, lo comparto para quien pueda encontrar inspiración en él, para quien sienta que puede resonar con esta búsqueda personal de escuchar a su alma.

    Cuido de mi cuerpo a través de una buena alimentación y un poco de ejercicio, tanto físico como mental, sabiendo que cada pequeño acto de cuidado es una declaración de amor hacia mí mismo. Me doy el permiso de descansar lo justo, con el objetivo de mantenerme presente y consciente durante este viaje.

    Hoy inicio el día cero, un día que marca el inicio de otra página, no solo en mi diario, sino en mi vida. Me adentro en el silencio, listo para escuchar, listo para aprender.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.  

    Katriel Quin. 

    💜♾️4U

  • DOY LO QUE SIENTO.

    Dar porque así lo sientes, es como verter agua de nuestra propia fuente, sin medir su caudal, simplemente porque el deseo de compartir brota naturalmente. Cuando damos de esta manera, sin esperar que algo vuelva hacia nosotros, tocamos una forma pura de felicidad que nace del amor desinteresado.

    Es como la tierra que da sus frutos a raudales, sin preguntar quién recogerá la cosecha. En este desprenderse y ofrecer lo que sentimos, encontramos una paz interior que no se compra ni se vende, porque su valor reside en la intención. Así, al dar por el simple placer de hacerlo, descubrimos un mundo donde la bondad se multiplica y retorna como un eco de bienestar compartido.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

    💜♾️4U

  • ¿DE QUÉ SE ALIMENTA EL EGO?

    Llevo varios días preguntándome ¿de qué se alimenta el ego? Me asusta de manera brutal lo que nos puede llegar a hacer este gran problema que nuestra mente. También me asusta tan solo pensar de dónde obtiene tanta fuerza, capaz de enfrentarse a nosotros mismos y a través de nosotros, con los demás sin piedad. Nos obliga a hablar mal frente a las personas que nos ofenden sin querer o queriendo y en muchas ocasiones, en contra de nuestra propia voluntad.

    Es como un narcisista que habita en nuestra mente, con el que mantenemos interminables diálogos hasta que, agotados, nos rendimos a su insistencia. En esos momentos de debilidad, ¿qué hace el ego? Nos manipula, instiga el miedo, nos seduce para que asumamos el papel de víctima y nos envuelve en el velo de la culpa cuando nos sentimos juzgados, sea justa o no la crítica. Tomamos todo de manera personal, y así, perdemos oportunidades por permitir que este huésped no invitado viva en nuestros pensamientos. 

    Reflexionemos sobre de qué se nutre este descarado, porque es crucial no confundir el amor propio con el ego; son entidades distintas, y entender esta diferencia nos podría liberar.

    El ego se alza como una semilla que a veces florece de maneras insospechadas. Es como el viento que susurra promesas al oído, pero no siempre nos lleva hacia donde el corazón verdaderamente desea ir. Al contemplarlo, observamos los elementos que nutren su crecimiento.

    Primero está la ignorancia, que es como una densa niebla en un bosque al amanecer. Cuando el paisaje está cubierto, nos perdemos los senderos que conducen a la luz. La falta de conocimiento es esa bruma que nos impide ver con claridad, llevándonos por caminos que no son los más amables ni los más sabios.

    Luego, encontramos nuestra apego por lo material, semejante a un árbol cargado de frutos que nunca sacian el espíritu. En la búsqueda de oro y posesiones, podemos olvidarnos de lo que realmente nutre el alma: la conexión, el amor, la simple belleza de una puesta de sol. Este anhelo por tener se convierte en una prisión, oscureciendo la verdad de lo que nos hace verdaderamente ricos.

    El miedo también camina a nuestro lado, como la sombra de una montaña que obliga a las flores a cerrar sus pétalos antes de tiempo. Nos detiene en el borde de nuestro propio potencial, impidiéndonos florecer hacia el sol de nuestras posibilidades más luminosas. Enfrentarlo requiere el valor de la brava flor que desafía las tormentas.

    Y está el egoísmo, una corriente subterránea en el río de nuestra convivencia. Cuando nos centramos solo en nuestro propio reflejo, olvidamos el sonido melodioso del agua compartida, perdemos el cauce de la vida en comunidad. Reconocer que formamos parte de algo mayor nos da la oportunidad de fluir juntos, enriqueciendo nuestras aguas comunes.

    Si estos elementos permanecen sin reconocer, pueden opacar la claridad de nuestra visión interior. Pero si aprendemos a verlos como un jardinero cuida su tierra, con paciencia y amor, hacemos posible que nuestra conciencia crezca como un ciprés robusto y sereno, enraizado en lo profundo y alcanzando alturas iluminadas. En esta dia, recordemos siempre que somos uno con todas las criaturas, viviendo en el mismo mundo que respiramos. 

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE. 

    Katriel Quin.

  • Mis cuatro paredes!

    Cada mañana, mis ojos se abren lentamente y mi mirada se dirige directamente hacia el techo de mi pequeña habitación. Las delicadas sombras juegan en sus ángulos, recordándome una vez más que esta es mi realidad. Las cuatro paredes que me rodean, tan familiares y cercanas, son testigos mudos de mi día a día. En ese instante, mientras me encuentro entre la niebla del sueño y la vigilia, una pregunta se insinúa en mi mente: ¿qué significan estas paredes para mí?

    Deslizo mis pies sobre el suelo frío y me dirijo hacia la cocina, con la certeza de que esta rutina matutina es un regalo para mi existencia. Preparo mi desayuno, tal vez sencillo pero lleno de gratitud. Un aroma acogedor se desprende de los ingredientes que cobran vida bajo mi cuidado. Mientras mezclo los sabores en busca de equilibrio, mis pensamientos se desvían hacia esas cuatro paredes que me han abrazado en las noches oscuras y en los días brillantes.

    A medida que siento el calor de la taza entre mis manos, mi mente se llena de reflexiones sobre estas paredes. Me doy cuenta de que ellas son mucho más que una simple barrera física. Son un refugio, un lugar sagrado que me ha protegido de las tormentas externas y de las batallas internas. Han sido testigos silenciosos de mis alegrías y mis penas más profundas.

    Cada noche, cuando las sombras se alargan y las luces se apagan, es en este espacio donde encuentro paz. Aquí, las cuatro paredes se convierten en un lienzo en blanco donde puedo ser vulnerable y honesto conmigo mismo. Puedo llorar, reír, soñar y crecer sin miedo al juicio ajeno. Estas paredes me brindan el raro privilegio de ser yo mismo, sin filtros ni máscaras.

    Y así, mientras saboreo cada bocado de mi desayuno y siento la calidez del hogar en cada sorbo, mis ojos se llenan de gratitud. Agradezco por estas cuatro paredes que han sido mi refugio y mi confidente, que han compartido mis historias y mis secretos más preciados. Agradezco por la seguridad que me han brindado en un mundo incierto y en ocasiones hostil.

    Porque aunque estas cuatro paredes pudieran parecer simples y ordinarias, para mí son todo lo contrario. Son un símbolo de fortaleza, de pertenencia y de arraigo. Son un recordatorio constante de que, aunque pueda haber incertidumbre afuera, aquí dentro, siempre habrá un lugar donde puedo encontrarme y ser yo mismo.

    Y así, con la última gota de mi infusión, vuelvo mi atención al techo de mi cuarto y me encuentro agradecido por su constante presencia. Son las cuatro paredes de mi habitación, mi compañía más fiel y eterna, y en ellas encuentro la paz y la fuerza para enfrentar un nuevo día.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin

  • LA MANIPULACIÓN DE LAS MASAS

    En nuestras vidas, a menudo nos encontramos influidos por diversas fuentes de información y opiniones. Sin embargo, es fundamental reconocer y entender la manipulación de masas que puede ocurrir a nuestro alrededor. La manipulación de masas es un fenómeno antiguo y omnipresente, utilizado por individuos y grupos poderosos para influir, controlar y dirigir las creencias, actitudes y comportamientos de grandes segmentos de la población, con el fin de alcanzar objetivos políticos, económicos o sociales.

    Un ejemplo clásico de manipulación de masas es la propaganda, donde los mensajes simplificados y emocionalmente cargados se utilizan para persuadir y movilizar a la gente en torno a una determinada causa. La censura y la desinformación también son tácticas comunes empleadas para controlar la narrativa y ocultar la verdad. Las redes sociales han ampliado aún más el alcance y la velocidad de la manipulación de masas, permitiendo que las ideas y teorías falsas se difundan rápidamente y lleguen a un público más amplio.

    Para protegernos contra la manipulación de masas, es crucial que desarrollemos habilidades críticas que nos permitan discernir y evaluar la información que recibimos. Algunas estrategias útiles incluyen:

    1. Buscar y contrastar fuentes: verificar la información proveniente de diferentes medios y fuentes confiables nos ayuda a obtener una visión más amplia e informada.

    2. Estar alerta a las emociones intensas: los manipuladores suelen apelar a nuestras emociones, como el miedo o la ira, para influir en nuestras opiniones. Si nos sentimos particularmente conmovidos por un mensaje, es importante evaluar sus méritos e intenciones de forma objetiva.

    3. Educar a uno mismo: Mantenernos informados acerca de las principales temáticas globales y locales nos permitirá identificar inconsistencias o engaños en la información que nos llega.

    4. Practicar el escepticismo: Siempre es útil cuestionar la información que recibimos, siendo conscientes de nuestras propias creencias y prejuicios en el proceso.

    Al desarrollar estas habilidades y compartir conocimientos con nuestro entorno, podremos resistirnos a la manipulación de masas y fomentar una sociedad más informada y consciente, capaz de tomar decisiones basadas en la verdad, el diálogo y la comprensión mutua.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre

    Katriel Quin