Ella es la luz que siempre brilla en la casa,
la roca que permanece firme en las tormentas,
la fuerza que impulsa a sus hijos a alcanzar lo inalcanzable.
Dia tras dia, ella entrega su corazón y su esfuerzo
porque para ella, sus hijos son su razón de vivir.
A pesar del cansancio, ella sigue adelante, siempre sonriendo,
porque sabe que el amor que da nunca será en vano.
Ella es la mujer que despierta temprano en la mañana
para preparar el desayuno, la que memoriza las preferencias de cada uno,
para asegurar que el día comience de la mejor forma.
Ella es la que se queda hasta tarde en la noche
para tener listo el almuerzo del día siguiente
mientras los hijos duermen tranquilos en sus camas
y el marido se relaja con una cena en la mesa.
Ella es la mujer que pasa largas horas lavando la ropa,
planchar las camisas de sus hijos y perfumar su ropa de forma magnífica,
para que se sientan bien en el trabajo o en la escuela.
Ella es la que se preocupa por cada lágrima que su hijo derrama,
la que se asegura de que su hogar sea seguro y acogedor,
y siempre está lista para escuchar, para abrazar y para amar.
Ella es la que cuida en silencio cada pequeño detalle de la casa,
y siempre halla un momento para un juego, una charla o un abrazo,
porque sabe que los detalles son importantes, porque sabe que el trabajo
que realiza día a día es un reflejo del amor que siente por los suyos.
Ella es la madre infinita, la que nunca deja de sorprender
con su amor incondicional y su dedicación. Ser madre es tan difícil,
quitar el dolor de sus hijos es tan complicado como una tarea de otro mundo,
y aun así siempre esta ahí, entregando todo, sin esperar nada a cambio.
Ella es la que está decidida a dar todo lo que tiene y más,
porque para ella el fluir de la vida significa dar amor y entrega.
Por eso, el amor de una madre es algo indescriptible
y siempre estará presente, un regalo que valora y agradece quien lo tiene.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin.
❤️♾️4U
