“NUNCA DES 🪡 PUNTADAS SIN HILO 🧵”, así me decía quien me crió. «Nunca hagas algo sin motivo, pues la vida es muy corta». Entonces entendí que cada momento de mi vida es como una parte distinta de esa cálida manta que es mi vida misma, tejida por mis propias manos, por mis propias creencias, influenciado por mi educación, lo que he aprendido de los demás, de los libros leídos, de la influencia ejercida por aquellos a quienes más he admirado en esta vida… y, en general, de las experiencias compartidas con todas esas personas que alguna vez se han cruzado conmigo en el camino.
Algunos se quedan, otros se van; los amigos son como esas nubes, todas con una forma distinta, cambiantes y diferentes, como cada uno de ellos, que traen lecciones, algunas envueltas en alegrías y otras en forma de tropiezo. Sí, de esos que enseñan a través de lo que duele, y lo peor o mejor es que si no lo hemos pillado, la vida me da otra oportunidad para aprenderlo.
Mis amigos son como espejos en los que reflejan quién soy, esto me muestra mis debilidades, mis fortalezas, mis defectos y virtudes y por supuesto, también me enseñan a ver la vida desde distintos puntos de vista. Me enseñan a ver otros matices de la misma vida, pero con frescura, como lo hacía de niño. Reconozco que volver a esa mirada inocente y curiosa, puede ser la clave para resolver problemas, encontrar respuestas y ser valientes.
La vida no es complicada; nosotros la complicamos con culpas y preocupaciones que nada tienen que ver con nosotros. Solo debemos saber ser responsables con nuestras decisiones y acciones, y aprender a decir no, cuando es no.
Aprovechar el presente y disfrutar lo que tenemos es esencial. Yo soy el resultado de lo que admiro en otros, de lo que suma en mi vida. Vivo con entusiasmo y una pasión que nada ni nadie me va a arrebatar nunca. Ya que soy yo, quien decide qué me afecta y qué no.
Para vivir en esta vida, es necesario saltar de vez en cuando, y soltar aquello que no nos pertenece, dar la espalda a todo eso que es negativo, y dar la cara cuando hay que afrontar los problemas de verdad, dando ejemplo con hechos, ser alguien que cumpla su palabra y ofrecer ayuda a los demás.
No nos quejemos tanto, pues te aseguro que ahora mismo, hay cientos de miles de personas, peor que nosotros. Pues así de simple es la vida, aprendamos a agradecer cada mañana y en vez de pedir y pedir y pedir… mejor ofrezcamos al universo ser instrumento de ayuda para los demás, pues recibimos lo que damos. ¡Así de simple, no compliquemos las cosas!
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin

