No necesitamos un mapa que nos diga dónde ir. Lo que importa es estar alerta a lo que sucede a nuestro alrededor. La incomodidad no es una opción; es un requisito para alcanzar lo que realmente deseamos. Si no estás dispuesto a enfrentar el fracaso, te quedarás estancado. Fracasar significa aprender, y cada error es una lección que te acerca a la mejora.
Deja de suponer. Haz preguntas y sé consciente de las palabras que usas; cada decisión que tomas afecta a los demás y, como consecuencia, a ti también. No te tomes todo de manera personal. Amarte a ti mismo no es una elección; es una necesidad. Si no te valoras, no encontrarás satisfacción en nada ni en nadie, y estarás regalando tu tiempo mendigando lo que anhelas, aquí, allí y en cualquier parte. Eso está muy mal visto en un mundo lleno de etiquetas y superficialidad. No nos mintamos: si lo haces, estás muerto, aunque sigas vivo.
La vida no espera. Si te demoras en descubrir tu valor, perderás oportunidades. Debes darte cuenta de que la felicidad no depende de los demás. Es fundamental que rompas las limitaciones que tu ego impone, porque solo así podrás comenzar a trabajar hacia tu verdadero potencial. Comprende de una vez que el cambio no llegará solo; tú tienes que hacerlo realidad. Así que deja de esperar y comienza a actuar. No hay tiempo que perder pensando continuamente en cómo lo harás; olvídate del ‘cómo’. ¡Ponte en marcha, y el ‘cómo’ aparecerá por sí mismo!
LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
Katriel Quin.

