Etiqueta: dailyprompt

  • ¿Mi animal preferido? 🤔🫣😐

    ¿Qué animales te gustan más?

    Creo que mis animales favoritos siguen siendo los animales.

    Al menos ellos siguen siendo auténticos, sin máscaras ni teatros.

    En cambio nosotros, las personas… seguimos siendo idiotas: ya que somos la única raza que estando en riesgo de extinción, seguimos extinguiéndolo todo.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL

    AMOR DE VERDAD,

    SIEMPRE.  

    Katriel Quin. 

  • ¿Confiar en mi intuición?

    ¿Confías en tu intuición?

    Sí. Confío en mi intuición. La mía no duda, no tartamudea y no pide permiso. Lo difícil no es escucharla, sino atreverse a callar el ruido que cada uno lleva dentro.

    Quien no la oye, no es porque no exista… es porque no se atreve a quedarse a solas con ella.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.  

    Katriel Quin. 

  • ¿Qué libro estás leyendo ahora?

    Ahora mismo no estoy leyendo ningún libro.

    Estoy en un momento en el que necesito escucharme más que buscar palabras fuera.

    A veces la vida pide silencio, no letras.

    Y yo estoy ahí: presente, atento, viviendo lo que me toca vivir.

    katriel Quin.

  • Entrada sin título 416

    ¿Qué parte de tu rutina intentas evitar siempre que puedes?

    Evito volver a dormirme. No de sueño, sino de conciencia. Ese donde todos se felicitan por estar despiertos… mientras siguen soñando en grupo.

    Katriel Quin

  • Nadie

    Nadie

    ¿Cuál es la persona más famosa (para bien o para mal) que has conocido?

    No he conocido a nadie famoso. Y si lo conocí, no debió de serlo tanto, porque ya lo olvidé.

    Katriel Quin.

  • ¿Que cual nombre ELEGIRíA, si TUVIERA que cambiármelo?

    Si tuvieras que cambiar de nombre, ¿cuál elegirías?

    Si tuviera que vivir una situación en la que se me presentara la posibilidad de cambiar mi nombre… no lo haría.

    Ya que mi nombre frente al mundo que me conoce es y será siempre la representación de mi persona,

    es y será siempre la palabra más importante de mi vida. 

    Porque mi nombre no es solo una palabra:

    es mi historia, mi identidad, mi alma envuelta en sonido.

    Es lo que me nombra el que me ama.

    Es lo que me reconoce el que me respeta.

    Cambiar de nombre sería como borrar lo vivido,

    y yo prefiero honrar cada cicatriz,

    cada suspiro,

    cada paso que me trajo hasta aquí.

    Mi nombre soy yo.

    Y eso no se cambia.

    Se abraza.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE

    Katriel Quin.

  • NO TE ARREPIENTAS.

    Cuéntanos alguna ocasión en la que no actuaste, pero te arrepientes de no haberlo hecho. ¿Qué habrías hecho de otra forma?

    La verdad es que no suelo arrepentirme de lo que hice o dije… ni siquiera de lo que no hice. Creo que todo acto —o incluso la ausencia de él— tiene su porqué, y ese porqué a veces no se entiende en el momento, pero más adelante revela su sentido.

    No creo que el destino esté escrito desde que nacemos. Más bien pienso que hay algo más grande que se mueve por encima de nuestro propio plan personal. A veces actuamos sin saber por qué, o dejamos de actuar sin entenderlo… pero eso no quiere decir que fallamos. Simplemente no éramos del todo conscientes. Y no lo digo para justificar nada, sino para decir que, muchas veces, hay fuerzas invisibles en juego.

    Llámalo ley del espejo, del reflejo, del karma o como tú quieras. Para mí, son maneras que tiene el universo, o Dios, o la fuente, de enseñarnos. Porque al final, cada persona que se cruza en nuestro camino es un reflejo, un maestro, alguien que nos muestra algo de nosotros mismos.

    Así que no me arrepiento, porque hasta cuando me he quedado quieto, sin actuar, estaba aprendiendo. Y ese aprendizaje también vale.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre. 

    Katriel Quin. 

  • ¿QUE QUÉ ME RELAJA?

    ¿Qué te relaja después de un día duro?

    ¿Qué me relaja después de un día duro?

    No creo en los días duros o suaves. Creo en cómo uno decide vivir lo que sucede. Lo que cambia no es el día, ni las circunstancias, sino nuestra reacción ante ellas. A veces reaccionamos con paz, otras con tormenta, pero lo importante es entender que eso nace de dentro, no de fuera.

    Lo que me relaja no es algo externo, es recordarme que tengo la capacidad de sostenerme en cualquier momento. Que la verdadera calma no se encuentra en lo que hago después del día, sino en cómo elijo vivirlo desde dentro.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
    Katriel Quin.

  • NUNCA ME DISTRAIGO.

    ¿Sueles rechazar las cosas que se interponen con tus objetivos?

    La verdad es que nunca suelo distraerme con nada en el camino, pero sí es cierto que, a base de golpes, he aprendido que cada piedra, cada brisa, cada persona, sentimiento o cosa que se interpone en mi camino lo hace por una razón: trae un valioso mensaje para mí.

    Es algo imposible de explicar, pero te aseguro que, al final de cada encuentro, entenderás que nunca te irás a dormir siendo la misma persona que despertó esa mañana. Somos el resultado de todas esas situaciones que vivimos a diario desde que llegamos a esta tierra, a esta loca vida, que, en lugar de vivirla, muchas veces nos limitamos a ignorarla. Nos distraemos con la nostalgia del pasado o nos robamos la calma con la incertidumbre del futuro, aferrándonos al miedo de perder aquello que creemos que nos pertenece… cuando en realidad, nada nos pertenece. Todo es un préstamo, y el día en que volvamos a casa tendremos que dejarlo todo atrás, incluido el cuerpo.

    Así que acumula momentos felices, porque eso es lo único que realmente te llevarás: los instantes que vivas contigo y con los demás. Porque cuando llegue el momento de partir, no habrá maletas, ni cuentas pendientes, ni segundas oportunidades. Solo quedará el eco de cómo viviste y el rastro que dejaste en los corazones que tocaste.

    la verdad con amor y el amor de verdad, siempre

    Katriel Quin.
    💜♾️4U.

  • ¿Una carta? ¿A mi yo del futuro? Vale.

    ¿Una carta? ¿A mi yo del futuro? Vale.

    Escribe una carta a tu yo de 100 años.

    Hola, viejo amigo.

    Hace tanto que no nos encontramos… La última vez que te vi fue cuando naciste, y ahora aquí estamos de nuevo, en el umbral del regreso. Ha sido un largo viaje, ¿verdad? Uno lleno de luz y de sombras, de silencios y batallas, de momentos en los que el alma pareció quebrarse y de otros en los que ardió con más fuerza que nunca.

    Pero mírate. Mírate bien. No con orgullo vacío ni con vanidad, sino con el respeto que merece un caminante que nunca dejó de andar. Sé lo que has vivido. Sé lo que dejaste atrás y lo que tuviste que sacrificar. Sé que la soledad no fue una elección impuesta, sino un refugio para preservar tu verdad. Sé del dolor de las renuncias, de los días en los que el mundo pareció estrecharse a tu alrededor, de las noches en las que la única compañía fue tu propia voz. Y aun así, aquí estás. No doblegado, no vencido, sino en paz con lo que fuiste y con lo que eres.

    Nunca fuiste de los que siguen a la multitud. Caminaste por senderos propios, muchas veces sin huellas previas, muchas veces sin mapas. Fuiste una oveja negra, sí, pero no una oveja perdida. Siempre supiste adónde ibas, aunque el camino fuera incierto. Siempre tuviste claro que la verdadera ceguera no es la de los ojos, sino la del espíritu que se rinde al miedo.

    Te llamaron raro, rebelde, obstinado. Dijeron que eras distinto. Y lo eras. No porque fueras mejor ni peor, sino porque elegiste ver lo que otros preferían ignorar. Porque decidiste pensar cuando era más fácil obedecer. Y porque entendiste que la libertad no es solo hacer lo que se quiere, sino asumir las consecuencias de vivir con integridad.

    Te tocó aprender a base de heridas. Desde niño supiste lo que era estar al margen, sentir el peso de las miradas que juzgan sin conocer. Te enfrentaste al bullying del patio de juegos y al de la vida adulta, que es aún más cruel porque se disfraza de normalidad. Pero jamás permitiste que te definieran. No te volviste amargo ni vengativo. Seguiste caminando.

    Tu misión fue escribir, y lo hiciste con el alma desnuda. No importó si fueron pocos los que escucharon; importó que cada palabra fuera honesta. Hablaste del amor propio, no como un eco vacío, sino como una verdad que se construye día a día. Recordaste al mundo que la voz que usamos con los demás es la misma que moldea nuestra propia alma. Nos enseñaste a no suponer, a no tomar todo como una afrenta, a dar lo mejor de nosotros en cada cosa, porque lo contrario es traicionarnos.

    No siempre buscaste explicaciones, pero hubo un momento en el que las respuestas te encontraron. No importa cómo, ni por qué, ni a quién se lo contaste. Lo que importa es que en ese instante entendiste algo que transformó tu camino. No hacía falta creer en nada para saber que el amor y la verdad eran la única guía real. Lo supiste entonces y lo sabes ahora.

    Venga, vámonos, que se nos hace tarde y se nos escapa el tren. Gabriel nos espera, y con él, toda la familia. Esa familia bonita de raíces color púrpura, la de siempre, la que nunca dejó de ser tuya. Nos esperan con los brazos abiertos. Vámonos, viejo amigo, que es hora de volver a casa.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin.