Etiqueta: cuento para pensar

  • MAS ALLA DEL CANTO

    En un pequeño corral, vivía un gallito muy especial. Este gallito, todo el tiempo se pavoneaba como si fuera el rey de todos los animales. Cada día, con su fuerte canto, recordaba a los demás quién era el que mandaba en ese corral. Pero un día, algo mágico sucedió. Mientras daba uno de sus paseos, el gallito tropezó con una piedra y de repente ¡zum! ¡rodó colina abajo, lejos, muy lejos de su hogar!

    Al detenerse, se sintió mareado y confundido. Intentó cantar con todas sus fuerzas, ¡pero solo salía un extraño sonido de su garganta! Desorientado, el gallito empezó a caminar sin rumbo hasta que se topó con una bandada de patos.

    «¡Oh! ¿Qué te pasó, amigo gallito?», preguntaron los patos, sorprendidos.

    «Tuve un pequeño percance», respondió el gallito con timidez.

    «¡Qué extraño verte así!», exclamó uno de los patos con una sonrisa.

    El gallito, molesto por no poder cantar como solía hacerlo, intentó cacarear, pero en lugar de su canto conocido, ¡solo se escuchaba un «cuac, cuac»! Sorprendido, se miró a sí mismo y se dio cuenta de que ahora sonaba como un pato.

    Los patos acogieron al gallito en su grupo, aceptándolo tal como era. Juntos, disfrutaban de paseos y nadaban en el estanque. Y cuando nuestro amigo de vez en cuando recordaba que alguna vez había sido un gallo gritón, comenzaba a reírse de sí mismo.

    Mientras tanto, en el corral, las gallinas y los demás animales observaban la escena con curiosidad. Al ver al gallito adaptarse a sus nuevos amigos patos, cada uno de los animales comenzó a reflexionar.

    Las gallinas, en silencio, pensaban: «Quizás la verdadera libertad está en ser uno mismo y en aceptar a los demás tal como son. Evolucionar y adaptarse a nuevas formas nos permite crecer y comprender la diversidad que nos rodea».

    Los demás animales, asombrados por la transformación del gallito, murmuraban entre ellos: «A veces, salir de nuestra zona de confort nos lleva a experiencias inesperadas y nos enseña que la autenticidad y la apertura nos enriquecen a todos».

    Así, el corral perdió a su gallito cantor, pero ganó una valiosa lección, que a veces lo más gracioso y sorprendente es cuando nos salimos del papel que creemos que nos corresponde. Y con esto os invito a meditar sobre la importancia de aceptar las diferencias y estar dispuestos y abiertos a cambiar para trascender y con ello alcanzar el propósito que todos debemos cumplir. “RECORDAR QUIENES SOMOS”.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin.

  • EL CUMPLEAÑOS DE FREDDY.

    Hace mucho tiempo, en una casa pequeña y acogedora, vivía un niño llamado Tomás. A Tomás le encantaba jugar durante todo el día, pero siempre se asustaba mucho al acostarse en su cama, ya que pensaba que había un fantasma debajo de ella.

    Por más que su madre le decía que no había nada que temer, Tomás no podía dejar de sentir miedo. Pero un día, cuando se acostó en su cama, algo extraño sucedió: el fantasma debajo de la cama se asomó y le habló.

    Resultó que el fantasma no quería asustar a Tomás, solo se sentía muy solo y triste. Se llamaba Freddy y había vivido debajo de la cama durante mucho tiempo, pero nunca había tenido un amigo.

    Tomás rápidamente decidió hacerse amigo de Freddy, y juntos comenzaron a pasar tiempo juntos todas las noches. Tomás incluso le leyó libros y jugaron juegos de mesa bajo la cama. Freddy estaba muy agradecido y feliz de tener un amigo.

    Y así, llegó el cumpleaños de Freddy. Tomás quería hacer algo especial para él, así que organizó una fiesta sorpresa bajo la cama. A pesar de que se sorprendió al principio, Freddy estaba encantado con su fiesta y se divertía mucho.

    Desde entonces, Tomás ya no tenía miedo de acostarse en su cama porque sabía que su amigo Freddy estaba allí para protegerlo. Y los dos siguieron siendo amigos durante mucho tiempo, disfrutando de aventuras juntos todas las noches debajo de la cama.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin ~🤍♾️4U~

    El cumpleaños de Freddy
  • CARLITOS Y SU CAPULLO

    Había una vez un muchachito que se llamaba Carlos, que descubrió un capullo de mariposa y lo llevó a su hogar para poder observar en primerísima persona toda la transformación cuando la mariposa saliese de su crisálida.

    Un día cualquiera de aquella semana, notó que había un pequeño agujero en el capullo y decidió y grabar un video para poder compartirlo después en las redes sociales…

    Estuvo observando la lucha de la mariposa, por salir, durante horas.

    La mariposa luchaba arduamente por pasar su cuerpo a través del pequeño agujero. Pero en un momento dado, pareció haber cesado de forcejear, como si se hubiera atascado. Entonces Carlos, en su inocente generosidad, decidió ayudarla, y con un cutter, hizo un pequeño corte al lado del agujero para hacerlo más grande. Finalmente, la mariposa pudo salir alegre y muy feliz.

    Pero al salir, la mariposa se fijó en que tenía su cuerpo hinchado y unas alas pequeñas y dobladas que no lograba desdoblar y mientras se arrastraba en círculos sin poder volar, empezó a chillarle al muchachito:

    ⁃ pero que has hecho!!! No debías haberme ayudado, ahora ya nunca podré volar en libertad. No entiendes que ya la naturaleza está diseñada para existir y todo es parte de un equilibrio-, dijo entre lágrimas la mariposa.

    Lo que el muchachito comprendió, disgustado y apenado por lo sucedido, fue que la lucha para salir del capullo era la forma en que la naturaleza forzaba los fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas para que crecieran y se fortalecieran. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud y su capacidad para volar.

    La vida puede ser un camino difícil y lleno de obstáculos, pero es precisamente en los momentos de lucha donde podemos fortalecernos y crecer como personas. Sin embargo, a veces puede ser fácil caer en la tentación de compararnos con otros, o enfocarnos en lo que no tenemos en lugar de apreciar lo que sí tenemos.

    Uno de los mayores desafíos en la vida es aprender a vivir en el presente y disfrutar de lo que se nos ha dado. Al hacerlo, podemos encontrar la felicidad a pesar de las dificultades, y aprender a valorar cada momento y cada experiencia. Es importante recordar que el verdadero valor de la vida no se encuentra en las cosas que poseemos, sino en la forma en que las vivimos y las compartimos con los demás.

    Lo que quiero decir, es que hay que entender y aceptar dos puntos muy importantes. El primero, es que las luchas en la vida son como una oportunidad para crecer y aprender, y el segundo, es disfrutar de los momentos que se nos han dado.

    Estas son dos claves importantes para encontrar la felicidad y la realización en nuestra vida.

    Y nunca permitas que todo eso que no tienes, te haga olvidar y valorar todo eso que si posees. Porque al final de esta vida, lo que importa es vivir en el ahora, que es dónde únicamente, estás pasando tu vida. Así que ve al presente y disfruta del camino de tu vida caminándolo y observando todo alrededor, disfrutando y compartiendo con las personas que amas. Mientras las tengas a tu lado.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin. ~~❤️♾️4U~~

  • LA MONTAÑA HUMEANTE

    Foto de amiga enviada por mensaje privado

    Había una vez un niño llamado Tomás, que vivía en un pequeño pueblo en una isla del océano. Enclavada en la única y escarpada roca más alta de la isla, su casa ofrecía una vista de ensueño del vasto paisaje marino.

    Tomás tenía un secreto: estaba enamorado de lo que él creía que era una montaña humeante situada en la isla vecina de al lado. Una montaña de 3.718 metros sobre el nivel del mar, era imposible no advertir su presencia en el horizonte. Su reluciente cresta se destacaba majestuosamente contra el cielo azul, y atraía la atención del joven como una misteriosa sirena.

    Día tras día, Tomás observaba con asombro y admiración a su amada montaña. No importaba cuánto tiempo pasara, esa figura distante siempre lo dejaba hipnotizado.

    Una tarde de sol, una anciana del pueblo, sabia por sus años y experiencias, visitó a Tomás. Al ver su amor incondicional por la montaña, ella compartió una profunda verdad que había guardado durante años: la montaña, en realidad, era un volcán.

    Tomás, sorprendido y asombrado, no pudo creer lo que escuchaba. De repente, su atracción por la montaña adquirió un nuevo significado. En lugar de sentir miedo, embarcó en una aventura para llegar a la isla vecina y comprender más sobre esa misteriosa montaña que se había convertido en un volcán.

    Tras un viaje lleno de desafíos y experiencias enriquecedoras, Tomás finalmente arribó a las costas de la isla con el volcán. Con cada paso que daba hacia su cima, el niño podía sentir esas vibraciones que solo el amor genuino y la curiosidad pueden desatar.

    Al llegar a la cumbre, Tomás pudo apreciar toda la belleza de su alrededor, el mundo a sus pies, y la energía contenida en el corazón del coloso. Aunque sabía que el volcán podía despertar en cualquier momento, eso no disminuía su amor y admiración por él.

    Tomás aprendió, a través de su viaje, que el amor no está exento de peligros y sorpresas, pero también descubrió que es ese misterio y la fuerza que nos empuja hacia lo desconocido lo que vitaliza el corazón y nos ayuda a abrazar el mundo en toda su diversidad.

    Desde entonces, el niño se dedicó a estudiar los volcanes y a compartir sus conocimientos con los demás, transmitiendo la importancia de apreciar y proteger nuestras enigmáticas montañas humeantes. Y allí, en vida y legado de Tomás, el niño y sus dos amores, el misterio y la maravilla del volcán seguirían viviendo.

    A medida que Tomás crecía, su amor por su montaña volcán lo guió hacia el estudio de los volcanes. Después de años de dedicación, se convirtió en el primer vulcanólogo en la historia de su isla. Sin embargo, a pesar de su éxito, los lugareños no compartían su aprecio por la montaña lejana.

    Un día, notó un repentino cambio en la actividad del volcán que amaba. La montaña humeante parecía despertar, y Tomás sintió un profundo temor. Trató de advertir a los habitantes de las islas cercanas, pero nadie le creía. El escepticismo de la gente se tornó en risas y burlas, y Tomás se sintió más descorazonado que nunca.

    Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que la tierra comenzó a temblar, y el volcán mostró su poder en toda su magnitud. La explosión fue tan espectacular que todos los que la presenciaron quedaron boquiabiertos.

    Tomás contempló con asombro y preocupación cómo el amado volcán al que dedicó su vida estudiando entraba en erupción. Sabía que las risas y la incredulidad cesarían, pero eso no era lo importante. Tomás tenía un deber hacia sus compatriotas y hacia aquellos que vivían en las islas cercanas.

    A pesar de la oposición que enfrentó, Tomás había preparado meticulosamente un plan de evacuación en caso de que este día llegara. Decidió que era el momento de actuar y comenzó a implementarlo. Convincente y valiente, compartió sus conocimientos sobre el volcán y la erupción con aquellos que antes se habían burlado de él.

    Venciendo el miedo y asumiendo la responsabilidad del liderazgo, Tomás guió eficazmente a sus compatriotas y a los habitantes de las islas cercanas hacia lugares seguros. Su determinación y dedicación hicieron la diferencia en aquella situación tan difícil, salvando innumerables vidas.

    Aunque la erupción arrasó gran parte de su hogar y cambió el paisaje de las islas, también reveló a Tomás como un verdadero héroe. La montaña humeante que había capturado su corazón, le llevó a encontrar su propósito y demostrar a todos que el amor y la dedicación, incluso en los momentos más oscuros, pueden llevar al cambio y al bienestar.

    Desde aquel trágico episodio, Tomás fue reconocido por su valentía y conocimientos. Aunque todos lamentaron la destrucción causada por el volcán, encontraron consuelo en su resiliencia, y en la forma en que un niño que se sentaba en la roca más alta de la isla, enamorado de un lejano volcán humeante, fue capaz de guiarlos para enfrentar el mayor desafío de sus vidas.

    Fin.

    Autor: katriel Quin.