Etiqueta: conversando conmigo mismo

  • “Cuando ya no sabemos que creer”

    “Cuando ya no sabemos qué creer”

    Vivimos tiempos en los que la información nos cae encima por todas partes. Un día dicen una cosa, y al siguiente, justo lo contrario. Hay voces que gritan, otras que susurran, y entre tanta confusión, muchas personas terminan en un estado que ni siquiera saben nombrar: desconfían de todo, dudan de todos, y al final se sienten perdidas, sin saber dónde poner su atención ni qué camino seguir.

    Esto no es casual. Es algo que está muy estudiado y que funciona muy bien para que la mente humana se bloquee. Cuando entramos en ese estado, dejamos de mirar dentro de nosotros y empezamos a mirar fuera, buscando respuestas en un mar revuelto donde es difícil ver con claridad.

    Hoy solo quiero recordarte algo sencillo: no estás solo en este lío, y no eres menos que nadie por sentirte así. A muchos les pasa. Pero también es cierto que, si paramos un momento, respiramos y volvemos a escuchar la voz tranquila que todos llevamos dentro, podemos empezar a distinguir entre el ruido y lo verdadero.

    No hace falta desconfiar de todo, ni creerlo todo. Basta con volver a conectar con ese sentido común que a veces se nos adormece entre tanta saturación. Y poco a poco, sin prisas, la niebla se va aclarando y cada uno encuentra su propio norte.

    No estoy aquí para decirte qué pensar. Solo para recordarte que es posible pensar por ti mismo, sin miedo y sin ruido. Y que a veces, el primer paso no es buscar más información fuera, sino hacer silencio dentro.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
    katriel Quin.

  • LA DIGNIDAD NO ES ORGULLO.

    La dignidad no hace ruido.

    No discute, no pelea, no exige.

    Se queda de pie cuando todo alrededor se derrumba.

    Se seca las lágrimas a escondidas, recoge sus pocas fuerzas, y camina.

    No necesita testigos, ni aplausos, ni justicia.

    La dignidad sólo necesita una cosa: ser fiel a uno mismo.

    A veces te la quitan todo: el lugar, el nombre, la voz.

    A veces te señalan, te juzgan, te dejan solo.

    Y aun así —o quizá precisamente por eso—

    es cuando descubres que la dignidad no era algo que te podían arrancar.

    Era algo que nacía de dentro y que nadie más podía tocar.

    El orgullo grita: “Yo no me dejo pisotear.”

    La dignidad susurra: “Aunque me humillen, yo no perderé mi verdad.”

    El orgullo se levanta para ganar.

    La dignidad se levanta para no perderse a sí misma.

    Hay derrotas que destruyen, y derrotas que salvan.

    Cuando todo parece perdido, quien tiene orgullo se queda vacío.

    Quien tiene dignidad, se convierte en una semilla enterrada:

    invisible para los ojos de todos…

    pero viva, intacta, esperando el momento de florecer.

    Porque al final, no gana quien más fuerza tiene,

    ni quien más alto grita.

    Gana quien, aún roto, sigue eligiendo el amor,

    sigue eligiendo la luz,

    sigue eligiéndose a sí mismo.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

  • Dia 2: “NADA ES LO QUE PARECE”

    No suelo hablar de mí, no porque no me considere importante, sino porque siento que hay temas más relevantes que discutir. En mi vida, soy ciertamente importante: soy el protagonista de mi historia, el arquitecto de mi universo, y el creador de mi realidad, que se conecta y entrelaza con las realidades de quienes me rodean. Por ello, prefiero centrarme en temas que nos unen o nos separan, explorando esos lazos que se rompen o se forjan para siempre.

    Este día de meditación profunda hacia mi propia esencia, en busca de mí ser más profundo, me doy cuenta que en esta meditación de hoy, lo importante radica en nuestra incapacidad para comprender lo que sucede a nuestro alrededor, en vivir en un mundo donde parece que lo único que importa es la satisfacción personal. Hoy, los valores han cambiado, y lo material se ha convertido en la medida de importancia para muchos, dejando de lado lo que realmente sentimos o quiénes somos.

    Actualmente, no solo se juzgan las acciones; también se evalúan pensamientos y emociones. Parece que mi verdad es menos valiosa que otras, ya que solo se valida aquella que sirve a quienes la promueven, incluso si es una falsedad.

    Descubrí que la vida es mucho más extensa que lo que somos capaces de percibir. Recuerdo cuando mi abuela decía: «Nada es lo que parece», y ahora entiendo cuán cierto era. Solía confiar en lo que veía y sentía, pero he aprendido que muchas veces lo que oímos no es cierto. Nos hemos vuelto expertos en ocultar lo real, guardando trucos bajo la manga y cediendo al engaño.

    El secreto está en reconocer que solo vemos lo que nos permiten creer. La verdad se esconde a simple vista, y ver con claridad se convierte en un lujo. Nos enseñan a observar únicamente aquello que quieren que veamos.

    Al final, lo que importa no es quién eres, sino que encuentres una salida a la jaula en la que nuestras vidas están atrapadas. La vida no se detiene a esperar mientras intentamos entenderla. Como en el ajedrez, cuando comprendemos las reglas, puede que ya sea demasiado tarde. La existencia es efímera, y lo crucial es vivirla plenamente sin dejar que el tiempo se nos escape entre los dedos.

    Soy consciente de que somos más que cuerpo; somos alma. Y es en esa esencia espiritual donde buscamos la verdad y el amor que deseo compartir a través de mis palabras.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

  • ¿QUÉ ES PARA TI TENERLO TODO?

    Para mí, «tenerlo todo» significa alcanzar la habilidad de entender nuestro propósito en la vida, comprender la razón por la que estamos aquí. No hablo de religiones específicas, sino de una disposición general para aceptar que todo es posible.

    Sin embargo, sin entrar en detalles no explorados, es curioso cómo la ciencia avanza a pasos agigantados en crear productos para ralentizar el envejecimiento, pero aún no entendemos cómo funciona el alma, cómo opera nuestro cerebro con lo espiritual, hasta dónde llegan nuestras creencias a limitarnos que poseemos un poder infinito para alcanzar cualquier cosa y con esto incluyo el poder de la autocuración o autosanación, o porque no nos cuentan el verdadero funcionamiento completo de la glándula pineal?

    El Universo está lleno de misterios.

    Hay tantas preguntas sobre la vida que en ocasiones podemos sentirnos abrumados por la información contradictoria, llevando a la conclusión de que quizás es mejor no saber nada, porque no existe una verdad absoluta.

    Para cada uno de nosotros, «tenerlo todo» podría significar encontrar nuestro propósito vital. Mientras no logremos esto, la vida puede carecer de sentido. Lograr tal comprensión es un verdadero arte, una destreza que es difícil de explicar y de comprender completamente. Sin embargo, tengo claro que, si queremos descubrir quiénes somos realmente, recordar de dónde venimos y entender nuestra misión aquí, necesitamos despojarnos de las expectativas que la sociedad ha impuesto sobre nosotros.

    A menudo vivimos aparentando en lugar de ser quienes realmente somos, debemos dejar de ser lo que los demás quieren que seamos y empezar a vivir auténticamente, aceptando nuestra verdadera esencia. Reconocer la luz que llevamos dentro y entender que somos una manifestación de luz y de esa fuente de creación, es crucial, para la evolución.

    Esta es mi perspectiva, sobre lo que significa para mí «tenerlo todo», es una búsqueda constante de autenticidad interna y de conexión con la divinidad que reside en cada uno de nosotros. De recordar quiénes somos, de donde hemos venido y poder así reconocer el propósito que debemos cumplir cada uno de nosotros.

    Esta transformación interna nos ayudará a entender mejor nuestra existencia y vivir con un propósito real. Con estos pensamientos en mente, enfoco cada día en explorar, aprender y crecer. Cada paso que doy hacia la comprensión personal también contribuye al bienestar de todos y a la elevación espiritual de la humanidad. No hay límite en este camino de autoconocimiento y unión con lo divino, y mi compromiso es seguir avanzando con determinación y humildad en este viaje de la vida.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

  • TODO ES UN CICLO CON Y SIN FIN.

    Hablando conmigo mismo durante todos estos años, transitando la enfermedad y que me ha obligado a ausentarme de la vida social y laboral, he comprendido lo importante que es aceptar que todo en la vida es temporal. Durante mucho tiempo, me he resistido a adaptarme a los cambios inevitables, peleando contra la realidad que me rodea. Pero ahora, en este momento de reflexión, encuentro tranquilidad al entender que todo tiene un final, sin excepción.

    Es un desafío aceptar que incluso nuestra existencia, tan ligada a nuestras relaciones y a nuestras emociones profundas, llegará a su fin en algún momento. Sin embargo, al aceptarlo, descubro una sensación de paz que antes desconocía. Aprender a aceptar con cariño tanto las experiencias positivas como las negativas que nos brinda la vida es liberador y enriquecedor.

    He aprendido a abrazar cada momento que se cruza en mi camino con calma y sin apegos, ya sean momentos de felicidad fugaz o momentos dolorosos de estos que dejan huellas para toda la vida. Estas experiencias, tan breves como destellos en el universo, se enlazan en un ciclo eterno.

    Si pudiéramos alejarnos de pensar en las cosas como buenas o malas, nos daríamos cuenta de que todo está diseñado para que crezcamos y nos sintamos bien. Cada prueba, cada logro y cada despedida forman parte de un ciclo que no tiene fin. Al aceptar esto, encontramos la fuerza necesaria para caminar con otra actitud por nuestra vida.

    Así que, en medio de esta situación en la que cada uno vive, permitámonos liberarnos de la lucha constante. Dejemos que la paz inunde nuestros corazones, mientras nos sumergimos en el flujo de lo que es, abrazando con entendimiento y mucho amor, sin olvidarnos de agradecer a la vida, aunque a veces no tenga piedad. Cada momento y cada latido de esta, nuestra vida.

    Total, ¿para qué queremos entender tantas cosas? Si al final, todos nos vamos de aquí y ya sabemos de sobra que nadie sale de este mundo vivo. Entonces, lo mejor es no esperar nada y vivir el ahora, porque es lo único que tenemos y nos pertenece de verdad. Si tuviera que darte un consejo, solo te diría que trabajes el desapego hacia lo que te hace sentir mal, hacia todo lo material que no sea estrictamente necesario, y hacia cualquier banalidad, tanto como puedas y cuanto antes mejor.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin.

  • Tiempos sombríos

    En estos tiempos sombríos, confieso que a veces siento miedo. El mundo puede parecer amenazante y oscuro, luchando por encontrar claridad en medio de la oscuridad. Pero en medio de esta incertidumbre, me niego a dejarme vencer.

    En estos tiempos sombríos, confieso que me atrevo a volar en la noche como los murciélagos. Me aventuro en lo desconocido, desafiando las normas establecidas y buscando nuevas soluciones. No me conformo con lo cómodo y familiar, sino que me arriesgo a explorar lo inexplorado.

    Confieso también que a veces me siento abrumado por las mentiras que nos imponen, como una carga difícil de digerir. Pero en lugar de aceptar pasivamente esas falsedades, me rebelo. Me niego a ser silenciado y busco la verdad, aunque sea incómoda o dolorosa.

    En estos tiempos sombríos, confieso que a veces me siento solo. Pero también confieso que tengo el coraje de buscar la compañía de aquellos que comparten mi visión de belleza y justicia. Nos unimos a pesar de las barreras artificiales que nos dividen, encontrando fortaleza en nuestra solidaridad y conexión humana.

    Confieso que a veces dudo, cuestiono si la existencia humana realmente vale la pena en medio de tanta adversidad. Pero en lo más profundo de mi ser, decido aferrarme a la esperanza. Me resisto a permitir que la desesperanza y el pesimismo me dominen, y elijo creer en el potencial humano de trascender y encontrar sentido en los momentos más oscuros.

    En estos tiempos sombríos, confieso que a veces me tildan de loco. Y tal vez lo sea. Pero ¿no es la locura a veces necesaria para desafiar las normas y cambiar el mundo? Me enorgullezco de ser «loco», pues es un recordatorio de mi valentía y resistencia.

    Finalmente, confieso que cuando me piden actuar en contra de mi conciencia o sentido común, me rebelo y desobedezco. No me someto a órdenes que socavan mis valores y principios. Elijo utilizar mi inteligencia para discernir lo correcto y defender lo que considero justo.

    En estos tiempos sombríos, confieso que ser valiente, resistente y desobediente es mi manera de mantener viva la esperanza. Es mi forma de enfrentar la oscuridad y luchar por un mundo mejor. Y aunque pueda ser difícil y solitario, permanezco firme en mi convicción de que siempre habrá una luz que guíe el camino hacia adelante.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin. 🤍♾️