Etiqueta: amor propio

  • CUANDO ALGUIEN NO SABE EMPATIZAR.

    CUANDO ALGUIEN NO SABE EMPATIZAR.

    Hay quienes no logran sentir el eco del otro. No escuchan el peso de sus palabras. No perciben el daño que causan, ni la ternura que reciben.

    Cuando los tratas con amor, lo confunden con debilidad. Cuando los ayudas, creen que acaban de ganar una partida. No leen la intención; solo calculan la ventaja.

    No es que odien: es que no sienten.

    Viven midiendo el mundo en utilidad y control, sin darse cuenta de que esa misma medida los deja vacíos por dentro.

    Tu tarea no es cambiarlos ni castigarlos.

    Es ver con claridad, cuidar tu centro, amar sin desangrarte. Puedes desearles bien, pero desde la distancia, donde tu alma respira.

    Porque amar no siempre es quedarse.

    A veces, el amor más sabio es seguir caminando con el corazón abierto:

    Sin rencor, sin cerrar la puerta, pero sin volver a cruzarla.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

  • Hay personas que dan miedo…

    Hay personas que dan miedo.

    Pero no porque griten, amenacen o impongan.

    Sino porque ya no necesitan nada.

    Porque han aprendido a vivir sin pedir, sin arrastrarse, sin mendigar cariño ni respeto.

    Porque si están contigo, es porque quieren, no porque les falte.

    Y esas personas…

    cuando se hartan, se van.

    Y cuando se van, no vuelven.

    No hacen ruido. No discuten. No explican.

    Solo recogen su paz, su dignidad, y se marchan sin mirar atrás.

    Porque todo lo que tienen, lo construyeron sin ti.

    Y porque el silencio, para ellas, no es castigo: es hogar.

    Por eso, si un día te cruzas con alguien así…

    cuídalo.

    No juegues con su confianza. No pongas a prueba su paciencia.

    No le faltes el respeto creyendo que siempre estará.

    Porque si lo pierdes, lo perderás de verdad.

    Y entonces entenderás que hay ausencias que no se llenan.

    Y hay adioses que no tienen regreso.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    katriel Quin.

    Hay personas que dan miedo…..

    Katriel Quin.

  • Hay personas que dan miedo…

    Hay personas que dan miedo.

    Pero no porque griten, amenacen o impongan.

    Sino porque ya no necesitan nada.

    Porque han aprendido a vivir sin pedir, sin arrastrarse, sin mendigar cariño ni respeto.

    Porque si están contigo, es porque quieren, no porque les falte.

    Y esas personas…

    cuando se hartan, se van.

    Y cuando se van, no vuelven.

    No hacen ruido. No discuten. No explican.

    Solo recogen su paz, su dignidad, y se marchan sin mirar atrás.

    Porque todo lo que tienen, lo construyeron sin ti.

    Y porque el silencio, para ellas, no es castigo: es hogar.

    Por eso, si un día te cruzas con alguien así…

    cuídalo.

    No juegues con su confianza. No pongas a prueba su paciencia.

    No le faltes el respeto creyendo que siempre estará.

    Porque si lo pierdes, lo perderás de verdad.

    Y entonces entenderás que hay ausencias que no se llenan.

    Y hay adioses que no tienen regreso.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    katriel Quin.

    Hay personas que dan miedo…..

    Katriel Quin.

  • Quién cultiva humildad ninguna crítica le afecta.

    La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

    Katriel Quin.

  • LA DIGNIDAD NO ES ORGULLO.

    La dignidad no hace ruido.

    No discute, no pelea, no exige.

    Se queda de pie cuando todo alrededor se derrumba.

    Se seca las lágrimas a escondidas, recoge sus pocas fuerzas, y camina.

    No necesita testigos, ni aplausos, ni justicia.

    La dignidad sólo necesita una cosa: ser fiel a uno mismo.

    A veces te la quitan todo: el lugar, el nombre, la voz.

    A veces te señalan, te juzgan, te dejan solo.

    Y aun así —o quizá precisamente por eso—

    es cuando descubres que la dignidad no era algo que te podían arrancar.

    Era algo que nacía de dentro y que nadie más podía tocar.

    El orgullo grita: “Yo no me dejo pisotear.”

    La dignidad susurra: “Aunque me humillen, yo no perderé mi verdad.”

    El orgullo se levanta para ganar.

    La dignidad se levanta para no perderse a sí misma.

    Hay derrotas que destruyen, y derrotas que salvan.

    Cuando todo parece perdido, quien tiene orgullo se queda vacío.

    Quien tiene dignidad, se convierte en una semilla enterrada:

    invisible para los ojos de todos…

    pero viva, intacta, esperando el momento de florecer.

    Porque al final, no gana quien más fuerza tiene,

    ni quien más alto grita.

    Gana quien, aún roto, sigue eligiendo el amor,

    sigue eligiendo la luz,

    sigue eligiéndose a sí mismo.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

  • LA VERDAD LLEGA CUANDO DEJAS DE BUSCAR.

    Hay un momento en la vida en que uno se cansa de buscar fuera.

    Te das cuenta de que el ruido de los demás solo distrae, que las opiniones del mundo no te salvan… y que lo que de verdad necesitas no está en ningún lugar externo.

    No necesitas que te den la razón, ni que te entiendan, ni que te acompañen.

    Tampoco necesitas seguridades prestadas ni apoyos que se tambalean con el tiempo.

    Lo que buscas —aunque no siempre lo sepas— es paz. Y esa paz no viene de tenerlo todo resuelto… viene de dentro.

    La verdad no grita, no discute, no entra en debates.

    La verdad, cuando es tuya, se siente.

    Y cuando la sientes, no hay forma de que nadie te la arrebate, porque no está basada en creencias, sino en certezas profundas.

    Puedes estar rodeado de dudas, pero si dentro hay claridad, el ruido no afecta.

    Por eso, si algo te confunde, no te pierdas preguntando a todo el mundo.

    Ve hacia dentro.

    Calla el mundo, escucha tu alma… y espera.

    La verdad no siempre llega rápido, pero cuando llega… todo encaja.

    Entonces caminas en paz, sin necesidad de explicar, convencer ni defenderte.

    Solo sigues tu camino.

    Con la cabeza alta, el corazón en calma… y el alma en su sitio.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

  • EL AMOR DE VERDAD.

    No busques el amor en otra piel

    si aún no has aprendido a abrazarte.

    No esperes que alguien te elija

    si tú no te has elegido primero.

    El amor no se ruega,

    ni se encuentra en los ojos ajenos.

    Es un fuego que nace dentro,

    una semilla que florece en tu propio jardín.

    Ámate con la fuerza del río que nunca se detiene,

    con la dulzura del sol que acaricia sin pedir nada.

    Porque solo quien se ama de verdad

    puede compartir su amor sin miedo,

    sin dudas, sin sombras.

    Y cuando llegue alguien que también se ame,

    entonces, y solo entonces,

    el amor será verdadero.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE. 

    Katriel Quin. 

  • Diciembre.

    Diciembre ha llegado de nuevo, trayendo consigo un dulce y amargo sentimiento. Los años han pasado, y ya no soy el joven de veinte; cada año sumado me regala una mezcla de conocimiento y añoranza como si el tiempo mismo me abrazara. He aprendido que hay momentos en que el mundo se siente distante, cuando aquellos que solían estar cerca se alejan, especialmente cuando la enfermedad golpea a nuestra puerta. La soledad, ese compañero inesperado, resuena como un eco en la inmensidad del desierto.

    Es doloroso reconocer que, en nuestros momentos más frágiles, la cercanía de algunos se convierte en una indiferencia palpable. A veces, parece que regresan solo cuando ya no somos una carga, cuando piensan que la lucha ha llegado a su fin. Esta experiencia, aunque pesada, nos deja una herida que anhela ser vista, el deseo de un abrazo cálido que nos haga sentir comprendidos.

    Sin embargo, en medio de ese vacío, he descubierto la fortaleza más grande del universo, que reside en cada uno de nosotros, esperando ser abrazada. Cada día de lucha se transforma en un aprendizaje; cada desafío, en una oportunidad para florecer. Este mes de diciembre es diferente, porque he renacido. Aunque mi cuerpo aún no esté en su mejor forma, mi mente y mi espíritu se han unido, brindándome la esperanza y el valor para sentirme completo. Es mi esperanza quien se levanta con cada amanecer, quien lucha con firmeza, negándose a aceptar que la vida se ha detenido.

    He aprendido a atesorar los momentos simples, las pequeñas alegrías que, en medio del sufrimiento, a menudo pasan desapercibidas. Este diciembre, anhelo sonrisas sinceras, buenos deseos que fluyan sin reservas y un ambiente de serenidad que me impulse hacia adelante. Ya no busco las migajas de nadie, ni la rutina disfrazada, ni un perdón vacío, ni una amistad forzada, ni un corazón que gime por la ausencia de amor. Ya no quiero pedir nada, porque ahora estoy listo para recoger lo que he sembrado en la soledad del silencio. Nunca he dejado de sembrar, y eso solo lo sabe mi alma y el universo. Ahora es tiempo de cosechar lo que la vida tenga para mí, y lo haré sin pedirlo, porque soy yo quien decide ahora, el cómo y el cuándo.

    Nos cruzaremos en la vida, y tal vez me verás diferente. Probablemente preguntes qué me ocurre, por qué he cambiado tanto, y, sinceramente, responderé que no he cambiado, que simplemente he crecido. Porque he dejado atrás el hacerme pequeño para encajar… se acabó el esperar a los demás antes que a mí mismo. Siete diciembres distintos me separan de aquel que fui, del que ya no está, a este en quien me he convertido. Quien me acompañó lo hizo desde el corazón, o al menos eso espero. De cualquier manera, mi alma, mi mente y yo siempre estaremos agradecidos, y jamás se quedarán en el olvido, porque yo no soy así, y el tiempo, como siempre, dará la razón a aquellos que hablan con el corazón.

    Asi que Diciembre, ya estoy listo para recibirte  con gratitud, consciente de que mi camino ha sido muy doloroso, difícil, estresante, exigente, severo y agotador, pero pero al mismo tiempo sé que estoy más cerca de la versión más fuerte de mí mismo. La vida, aún con sus altibajos, es un regalo, y estoy aquí para abrazarlo con toda la  fuerza que alberga mi alma y todo ese amor que siento en mi corazón.  

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE. 

    Katriel Quin. 

    💜♾️4U

    Diciembre
  • DOY LO QUE SIENTO.

    Dar porque así lo sientes, es como verter agua de nuestra propia fuente, sin medir su caudal, simplemente porque el deseo de compartir brota naturalmente. Cuando damos de esta manera, sin esperar que algo vuelva hacia nosotros, tocamos una forma pura de felicidad que nace del amor desinteresado.

    Es como la tierra que da sus frutos a raudales, sin preguntar quién recogerá la cosecha. En este desprenderse y ofrecer lo que sentimos, encontramos una paz interior que no se compra ni se vende, porque su valor reside en la intención. Así, al dar por el simple placer de hacerlo, descubrimos un mundo donde la bondad se multiplica y retorna como un eco de bienestar compartido.

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.

    💜♾️4U

  • DEJEMOS YA DE QUEJARNOS TANTO…

    No necesitamos un mapa que nos diga dónde ir. Lo que importa es estar alerta a lo que sucede a nuestro alrededor. La incomodidad no es una opción; es un requisito para alcanzar lo que realmente deseamos. Si no estás dispuesto a enfrentar el fracaso, te quedarás estancado. Fracasar significa aprender, y cada error es una lección que te acerca a la mejora.

    Deja de suponer. Haz preguntas y sé consciente de las palabras que usas; cada decisión que tomas afecta a los demás y, como consecuencia, a ti también. No te tomes todo de manera personal. Amarte a ti mismo no es una elección; es una necesidad. Si no te valoras, no encontrarás satisfacción en nada ni en nadie, y estarás regalando tu tiempo mendigando lo que anhelas, aquí, allí y en cualquier parte. Eso está muy mal visto en un mundo lleno de etiquetas y superficialidad. No nos mintamos: si lo haces, estás muerto, aunque sigas vivo.

    La vida no espera. Si te demoras en descubrir tu valor, perderás oportunidades. Debes darte cuenta de que la felicidad no depende de los demás. Es fundamental que rompas las limitaciones que tu ego impone, porque solo así podrás comenzar a trabajar hacia tu verdadero potencial. Comprende de una vez que el cambio no llegará solo; tú tienes que hacerlo realidad. Así que deja de esperar y comienza a actuar. No hay tiempo que perder pensando continuamente en cómo lo harás; olvídate del ‘cómo’. ¡Ponte en marcha, y el ‘cómo’ aparecerá por sí mismo!

    LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.

    Katriel Quin.