Mafalda, por supuesto! La crítica de Mafalda es elegante y perspicaz; a través de su mirada infantil, desafía las normas establecidas y cuestiona las injusticias del mundo adulto. Su espíritu crítico representa un viaje hacia la libertad del ser humano, alentándonos a reflexionar sobre nuestras propias creencias y el estado del mundo. Mafalda no solo nos ofrece momentos de humor, sino también una invitación a buscar la verdad y la libertad en una sociedad que no siempre es equitativa para todos.
Una creación del talentoso dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido como Quino, es un ícono del cómic cuya influencia trasciende generaciones. Aunque creo que nunca fue adaptada oficialmente a dibujos animados, las tiras cómicas de Mafalda capturan la esencia de un personaje que combina ingenio y curiosidad con una crítica aguda de la sociedad contemporánea.
Y lo que más valoro de Mafalda, radica en su capacidad para usar el sarcasmo y la sabiduría en pequeños bocados de realidad, destacándose como un símbolo de resistencia intelectual y moral en un formato que puede parecer simple, pero es profundamente significante.
Hace un año tenías miedo de como sería llegar hasta aquí y si las cosas irían bien. Ahora que ya has llegado puedes comprobar que el miedo al futuro no se basa en algo certero. Estás bien y, no sé cómo, pero gradualmente irás encontrando la manera de estarlo también en el futuro.
Diciembre ha llegado de nuevo, trayendo consigo un dulce y amargo sentimiento. Los años han pasado, y ya no soy el joven de veinte; cada año sumado me regala una mezcla de conocimiento y añoranza como si el tiempo mismo me abrazara. He aprendido que hay momentos en que el mundo se siente distante, cuando aquellos que solían estar cerca se alejan, especialmente cuando la enfermedad golpea a nuestra puerta. La soledad, ese compañero inesperado, resuena como un eco en la inmensidad del desierto.
Es doloroso reconocer que, en nuestros momentos más frágiles, la cercanía de algunos se convierte en una indiferencia palpable. A veces, parece que regresan solo cuando ya no somos una carga, cuando piensan que la lucha ha llegado a su fin. Esta experiencia, aunque pesada, nos deja una herida que anhela ser vista, el deseo de un abrazo cálido que nos haga sentir comprendidos.
Sin embargo, en medio de ese vacío, he descubierto la fortaleza más grande del universo, que reside en cada uno de nosotros, esperando ser abrazada. Cada día de lucha se transforma en un aprendizaje; cada desafío, en una oportunidad para florecer. Este mes de diciembre es diferente, porque he renacido. Aunque mi cuerpo aún no esté en su mejor forma, mi mente y mi espíritu se han unido, brindándome la esperanza y el valor para sentirme completo. Es mi esperanza quien se levanta con cada amanecer, quien lucha con firmeza, negándose a aceptar que la vida se ha detenido.
He aprendido a atesorar los momentos simples, las pequeñas alegrías que, en medio del sufrimiento, a menudo pasan desapercibidas. Este diciembre, anhelo sonrisas sinceras, buenos deseos que fluyan sin reservas y un ambiente de serenidad que me impulse hacia adelante. Ya no busco las migajas de nadie, ni la rutina disfrazada, ni un perdón vacío, ni una amistad forzada, ni un corazón que gime por la ausencia de amor. Ya no quiero pedir nada, porque ahora estoy listo para recoger lo que he sembrado en la soledad del silencio. Nunca he dejado de sembrar, y eso solo lo sabe mi alma y el universo. Ahora es tiempo de cosechar lo que la vida tenga para mí, y lo haré sin pedirlo, porque soy yo quien decide ahora, el cómo y el cuándo.
Nos cruzaremos en la vida, y tal vez me verás diferente. Probablemente preguntes qué me ocurre, por qué he cambiado tanto, y, sinceramente, responderé que no he cambiado, que simplemente he crecido. Porque he dejado atrás el hacerme pequeño para encajar… se acabó el esperar a los demás antes que a mí mismo. Siete diciembres distintos me separan de aquel que fui, del que ya no está, a este en quien me he convertido. Quien me acompañó lo hizo desde el corazón, o al menos eso espero. De cualquier manera, mi alma, mi mente y yo siempre estaremos agradecidos, y jamás se quedarán en el olvido, porque yo no soy así, y el tiempo, como siempre, dará la razón a aquellos que hablan con el corazón.
Asi que Diciembre, ya estoy listo para recibirte con gratitud, consciente de que mi camino ha sido muy doloroso, difícil, estresante, exigente, severo y agotador, pero pero al mismo tiempo sé que estoy más cerca de la versión más fuerte de mí mismo. La vida, aún con sus altibajos, es un regalo, y estoy aquí para abrazarlo con toda la fuerza que alberga mi alma y todo ese amor que siento en mi corazón.
¿Cuál es la primera impresión que quieres causar en los demás?
NINGUNA. No persigo causar una primera impresión porque hacerlo me encadenaría a los juicios de los demás. Cuando buscamos la aprobación externa, ponemos en juego nuestra verdadera felicidad. Es mejor vivir desde el corazón, fiel a nuestros propios valores, que modificar nuestro ser para complacer a otros. Así, la esencia de quién soy se mantiene pura y libre, y mi felicidad nace de ser auténtico, ser yo mismo, tal cual, ante el mundo.
Si pudieras vivir en cualquier lugar del mundo, ¿dónde sería?
Si pudiera elegir mi morada, viviría en un lugar donde no haya prisa, donde el tiempo se disuelva como la niebla al amanecer. Allí, el crecimiento del espíritu sería una necesidad imperiosa, un alimento vital para nuestra comunidad. Un refugio donde la religión sea únicamente amor, y donde la unidad con nosotros mismos y con los demás sea la esencia de nuestra existencia. En este rincón del mundo, no habría banderas que dividan, ni fronteras quenos separen, sino un profundo entendimiento de que, al nacer, nuestro cuerpo es ya perfecto, y que no necesita la intervención de ninguna ciencia para validar su belleza. Un lugar donde el corazón abrace la libertad, y el alma cante en armonía con el universo.
A veces, tenemos que aceptar que somos responsables de permitir que otros nos hagan daño. Nos hemos desahogado con las personas equivocadas, compartiendo nuestras luchas y preocupaciones sin pensar en las consecuencias. Aprendemos que no todos están capacitados para conocer lo que sucede en nuestras vidas. No podemos abrirles las puertas de nuestros problemas, ya sean con nuestra pareja, hermanos, hijos o amigos.
Es fundamental que antes de hablar, reflexionemos bien sobre lo que compartimos y, sobre todo, a quién se lo decimos. Hay demasiadas almas vacías en este mundo que pueden aprovecharse de nuestra vulnerabilidad. Debemos proteger nuestros sentimientos y ser más selectivos con quienes eligen entrar en nuestro mundo.
No suelo hablar de mí, no porque no me considere importante, sino porque siento que hay temas más relevantes que discutir. En mi vida, soy ciertamente importante: soy el protagonista de mi historia, el arquitecto de mi universo, y el creador de mi realidad, que se conecta y entrelaza con las realidades de quienes me rodean. Por ello, prefiero centrarme en temas que nos unen o nos separan, explorando esos lazos que se rompen o se forjan para siempre.
Este día de meditación profunda hacia mi propia esencia, en busca de mí ser más profundo, me doy cuenta que en esta meditación de hoy, lo importante radica en nuestra incapacidad para comprender lo que sucede a nuestro alrededor, en vivir en un mundo donde parece que lo único que importa es la satisfacción personal. Hoy, los valores han cambiado, y lo material se ha convertido en la medida de importancia para muchos, dejando de lado lo que realmente sentimos o quiénes somos.
Actualmente, no solo se juzgan las acciones; también se evalúan pensamientos y emociones. Parece que mi verdad es menos valiosa que otras, ya que solo se valida aquella que sirve a quienes la promueven, incluso si es una falsedad.
Descubrí que la vida es mucho más extensa que lo que somos capaces de percibir. Recuerdo cuando mi abuela decía: «Nada es lo que parece», y ahora entiendo cuán cierto era. Solía confiar en lo que veía y sentía, pero he aprendido que muchas veces lo que oímos no es cierto. Nos hemos vuelto expertos en ocultar lo real, guardando trucos bajo la manga y cediendo al engaño.
El secreto está en reconocer que solo vemos lo que nos permiten creer. La verdad se esconde a simple vista, y ver con claridad se convierte en un lujo. Nos enseñan a observar únicamente aquello que quieren que veamos.
Al final, lo que importa no es quién eres, sino que encuentres una salida a la jaula en la que nuestras vidas están atrapadas. La vida no se detiene a esperar mientras intentamos entenderla. Como en el ajedrez, cuando comprendemos las reglas, puede que ya sea demasiado tarde. La existencia es efímera, y lo crucial es vivirla plenamente sin dejar que el tiempo se nos escape entre los dedos.
Soy consciente de que somos más que cuerpo; somos alma. Y es en esa esencia espiritual donde buscamos la verdad y el amor que deseo compartir a través de mis palabras.
El mejor consejo que he recibido: no seguir consejo alguno. Así lo comparto: nunca te sometas a la opinión ajena, ni des consejos, a menos que te los soliciten. Porque, al final, cada ser sigue su propio camino; su aprendizaje es sagrado e inalterable. Como la ley Kármica, la ley de la atracción o el reflejo, cada uno trae consigo lecciones que debe descubrir en su andar. ¿Quiénes somos nosotros para alterar el viaje de otro? Nadie puede cambiar el curso de esa evolución. Aceptemos que el crecimiento surge del dolor, que cada herida trae consigo valiosas lecciones y la brújula que guía nuestros pasos en este viaje de la vida.
En este mundo, hay un lugar especial reservado para cada uno de nosotros. Pero encontrar ese lugar requiere buscar y descubrir dónde encajamos realmente. No te preocupes si no lo sabes de inmediato, es algo que lleva tiempo y reflexión.
A veces, puede dar miedo asumir la responsabilidad de traer cosas nuevas al mundo. Pero déjame decirte algo importante: no debes intentar detener a aquellos que están dispuestos a hacerlo. Hay almas valientes y apasionadas que están destinadas a hacer grandes cosas, y debemos permitirles seguir su camino.
Recuerda que no tienes que estar en el centro de atención para encontrar tu sitio. Lo que importa es que descubras tu propósito y contribuyas de manera significativa donde realmente encajes. Todos tenemos algo especial que ofrecer, y es importante que te des cuenta de ello y te permitas brillar.
Así que, no temas explorar y descubrir dónde encajas en este mundo. Confía en ti misma, en ti mismo y en tus habilidades, y no te desanimes si lleva algo de tiempo encontrar tu lugar. Recuerda que todo llega a su debido tiempo, y estoy seguro de que encontrarás el camino que te lleve a tu verdadero propósito.
Abrazo 🫂 tu alma.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin.
💜♾️4U
Cuando comienzas ese camino hacia ti! Con mucho miedo, si. Pero con mucha fuerza y fe.
Cada uno de nosotros es especial, como si tuviéramos una luz única. A veces, cuando vemos a alguien que actúa de manera distinta o tiene gustos que no son comunes, podemos llamarlo “raro” sin pensarlo bien. Pero ser diferente no debería hacernos sentir mal.
Buscar ser “normal” puede hacernos olvidar quiénes somos realmente. En ese intento de encajar, a veces dejamos de lado lo que nos hace únicos. Quizás te gusten cosas que otros no entienden, como vestir de una forma creativa, estudiar algo poco habitual o soñar con algo que pocos imaginan.
Esas diferencias son, en realidad, lo que te hace especial. Cada una de ellas brilla dentro de ti y contribuye a la diversidad que hace que nuestro mundo sea tan hermoso. En lugar de sentirte avergonzado por ser diferente, tal vez deberías sentirte orgulloso de ser quien eres.
Cuando te aceptas a ti mismo, también inspiras a otros a ser auténticos. Ser tú es un regalo para el mundo. Al abrazar tu individualidad y conectar con los demás, creamos un espacio en el que todos pueden ser quienes son y donde brillan las diferentes luces de cada persona.
Recuerda que cada uno tiene su camino y que al compartir nuestra esencia, el mundo se vuelve un lugar más rico y lleno de color.