¿Qué parte de tu rutina intentas evitar siempre que puedes?
Evito volver a dormirme. No de sueño, sino de conciencia. Ese donde todos se felicitan por estar despiertos… mientras siguen soñando en grupo.
Katriel Quin

¿Cuál es la persona más famosa (para bien o para mal) que has conocido?
No he conocido a nadie famoso. Y si lo conocí, no debió de serlo tanto, porque ya lo olvidé.
Katriel Quin.

Hoy me embarco en un viaje que he decidido emprender en solitario, un viaje hacia mí mismo, hacia los rincones más profundos de mi mente y mi espíritu. Me alejo del bullicio del mundo exterior, de las opiniones ajenas y de todo aquello que pueda distraerme de la serenidad y el autodescubrimiento. Durante los próximos días, mi hogar será mi refugio y mi diario, mi más fiel confidente.
La soledad no será mi enemiga, sino mi maestra. Quiero sumergirme en esos espacios en blanco donde el aburrimiento podría acechar, para descubrir lo que realmente tiene que decirme mi interior. En estos momentos de quietud, sé que emergen pensamientos y sentimientos que he mantenido enterrados. Quizás, al fin, encuentre la esencia de lo que he estado buscando durante estos años de batalla silenciosa con la enfermedad.
No busco glorificar lo que estoy viviendo, ni deseo compasión ni condolencias. Se trata de un acto de introspección pura, una forma de plasmar mis planteamientos para mí mismo, un recordatorio de que siempre hay algo más profundo por descubrir, sanar, aceptar, dentro de mí. Sin embargo, lo comparto para quien pueda encontrar inspiración en él, para quien sienta que puede resonar con esta búsqueda personal de escuchar a su alma.
Cuido de mi cuerpo a través de una buena alimentación y un poco de ejercicio, tanto físico como mental, sabiendo que cada pequeño acto de cuidado es una declaración de amor hacia mí mismo. Me doy el permiso de descansar lo justo, con el objetivo de mantenerme presente y consciente durante este viaje.
Hoy inicio el día cero, un día que marca el inicio de otra página, no solo en mi diario, sino en mi vida. Me adentro en el silencio, listo para escuchar, listo para aprender.
LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
Katriel Quin.
💜♾️4U

“NUNCA DES 🪡 PUNTADAS SIN HILO 🧵”, así me decía quien me crió. «Nunca hagas algo sin motivo, pues la vida es muy corta». Entonces entendí que cada momento de mi vida es como una parte distinta de esa cálida manta que es mi vida misma, tejida por mis propias manos, por mis propias creencias, influenciado por mi educación, lo que he aprendido de los demás, de los libros leídos, de la influencia ejercida por aquellos a quienes más he admirado en esta vida… y, en general, de las experiencias compartidas con todas esas personas que alguna vez se han cruzado conmigo en el camino.
Algunos se quedan, otros se van; los amigos son como esas nubes, todas con una forma distinta, cambiantes y diferentes, como cada uno de ellos, que traen lecciones, algunas envueltas en alegrías y otras en forma de tropiezo. Sí, de esos que enseñan a través de lo que duele, y lo peor o mejor es que si no lo hemos pillado, la vida me da otra oportunidad para aprenderlo.
Mis amigos son como espejos en los que reflejan quién soy, esto me muestra mis debilidades, mis fortalezas, mis defectos y virtudes y por supuesto, también me enseñan a ver la vida desde distintos puntos de vista. Me enseñan a ver otros matices de la misma vida, pero con frescura, como lo hacía de niño. Reconozco que volver a esa mirada inocente y curiosa, puede ser la clave para resolver problemas, encontrar respuestas y ser valientes.
La vida no es complicada; nosotros la complicamos con culpas y preocupaciones que nada tienen que ver con nosotros. Solo debemos saber ser responsables con nuestras decisiones y acciones, y aprender a decir no, cuando es no.
Aprovechar el presente y disfrutar lo que tenemos es esencial. Yo soy el resultado de lo que admiro en otros, de lo que suma en mi vida. Vivo con entusiasmo y una pasión que nada ni nadie me va a arrebatar nunca. Ya que soy yo, quien decide qué me afecta y qué no.
Para vivir en esta vida, es necesario saltar de vez en cuando, y soltar aquello que no nos pertenece, dar la espalda a todo eso que es negativo, y dar la cara cuando hay que afrontar los problemas de verdad, dando ejemplo con hechos, ser alguien que cumpla su palabra y ofrecer ayuda a los demás.
No nos quejemos tanto, pues te aseguro que ahora mismo, hay cientos de miles de personas, peor que nosotros. Pues así de simple es la vida, aprendamos a agradecer cada mañana y en vez de pedir y pedir y pedir… mejor ofrezcamos al universo ser instrumento de ayuda para los demás, pues recibimos lo que damos. ¡Así de simple, no compliquemos las cosas!
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin

En un pequeño corral, vivía un gallito muy especial. Este gallito, todo el tiempo se pavoneaba como si fuera el rey de todos los animales. Cada día, con su fuerte canto, recordaba a los demás quién era el que mandaba en ese corral. Pero un día, algo mágico sucedió. Mientras daba uno de sus paseos, el gallito tropezó con una piedra y de repente ¡zum! ¡rodó colina abajo, lejos, muy lejos de su hogar!
Al detenerse, se sintió mareado y confundido. Intentó cantar con todas sus fuerzas, ¡pero solo salía un extraño sonido de su garganta! Desorientado, el gallito empezó a caminar sin rumbo hasta que se topó con una bandada de patos.
«¡Oh! ¿Qué te pasó, amigo gallito?», preguntaron los patos, sorprendidos.
«Tuve un pequeño percance», respondió el gallito con timidez.
«¡Qué extraño verte así!», exclamó uno de los patos con una sonrisa.
El gallito, molesto por no poder cantar como solía hacerlo, intentó cacarear, pero en lugar de su canto conocido, ¡solo se escuchaba un «cuac, cuac»! Sorprendido, se miró a sí mismo y se dio cuenta de que ahora sonaba como un pato.
Los patos acogieron al gallito en su grupo, aceptándolo tal como era. Juntos, disfrutaban de paseos y nadaban en el estanque. Y cuando nuestro amigo de vez en cuando recordaba que alguna vez había sido un gallo gritón, comenzaba a reírse de sí mismo.
Mientras tanto, en el corral, las gallinas y los demás animales observaban la escena con curiosidad. Al ver al gallito adaptarse a sus nuevos amigos patos, cada uno de los animales comenzó a reflexionar.
Las gallinas, en silencio, pensaban: «Quizás la verdadera libertad está en ser uno mismo y en aceptar a los demás tal como son. Evolucionar y adaptarse a nuevas formas nos permite crecer y comprender la diversidad que nos rodea».
Los demás animales, asombrados por la transformación del gallito, murmuraban entre ellos: «A veces, salir de nuestra zona de confort nos lleva a experiencias inesperadas y nos enseña que la autenticidad y la apertura nos enriquecen a todos».
Así, el corral perdió a su gallito cantor, pero ganó una valiosa lección, que a veces lo más gracioso y sorprendente es cuando nos salimos del papel que creemos que nos corresponde. Y con esto os invito a meditar sobre la importancia de aceptar las diferencias y estar dispuestos y abiertos a cambiar para trascender y con ello alcanzar el propósito que todos debemos cumplir. “RECORDAR QUIENES SOMOS”.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin.

En esta vida, no hay ganancias ni pérdidas. Desde el momento en que llegaste a este mundo, lo hiciste sin posesiones materiales, sin expectativas ni logros pasados. Sin importar el rumbo que tome tu vida, siempre estarás en un estado de ganancia, siempre caminando junto a la victoria.
Nuestra existencia es un constante proceso de crecimiento y aprendizaje, donde cada experiencia, ya sea desafiante o gratificante, nos brinda oportunidades para fortalecernos y evolucionar. No existe una derrota absoluta, solo son lecciones y aprendizajes.
Así pues, avanza con confianza y determinación, sabiendo que en cada paso del camino, estás adquiriendo la invaluable riqueza de la experiencia y la sabiduría. Celebra cada logro, sin importar cuán pequeño pueda parecer, y mantén la certeza de que estás destinado a triunfar en tu propio camino, que encima es especial, porque es único.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin.

En el eterno viaje de autodescubrimiento y crecimiento personal, a menudo nos sumergimos en la búsqueda de un maestro iluminado, un guía virtuoso o una fuente de inspiración externa. Nos aferramos a libros, historias y las palabras de otros, buscando respuestas que parecen escaparse de nuestras manos. Sin embargo, llega un momento en que debemos recordar que cada uno de nosotros posee el potencial de convertirse en su propio maestro, guía y fuente de inspiración.
Al acumular gurús y figuras de autoridad en nuestras vidas, podemos sentirnos tentados a creer que alguien más tiene las respuestas que buscamos. No obstante, debemos recordar que nuestras historias son únicas, perfectas e irrepetibles, al igual que las de los demás. No somos superiores ni inferiores, sino individuos con formas peculiares de ser, una capacidad única de comprensión y creencia, y una visión singular del mundo.
En lugar de aspirar a convertirnos en maestros de otros, debemos adoptar la actitud de eternos aprendices. Abrazar cada experiencia, cada encuentro y cada lección como oportunidades para crecer y florecer. Entender que todos estamos entrelazados en esta maravillosa danza de la existencia, explorando y descubriendo en cada paso.
Dejemos de buscar afuera lo que ya poseemos en nuestro interior. Somos nuestros propios maestros, guías y la mejor fuente de inspiración que podamos encontrar. Dentro de nosotros yace una sabiduría innata, una voz interior que no debemos ignorar ni subestimar. Conéctate con ella, escucha su susurro y permítele guiarte hacia tu auténtico propósito.
Recordemos que cada uno de nosotros forma parte de la inmensa sinfonía de la vida, aportando nuestras melodías únicas y hermosas. Somos los encargados de narrar nuestra propia historia, de tejer los hilos de nuestra existencia con amor y consciencia. En lugar de buscar respuestas fuera, volvamos la vista al alma y descubramos la magia que llevamos dentro.
Entonces, renunciemos a la idea de encontrar un maestro exterior o una fuente de inspiración externa. Seamos nuestros propios guías, aprendices incansables en el camino del crecimiento y la evolución. Abrazando la singularidad que poseemos y confiando en nuestra capacidad para forjar nuestro propio destino, descubramos pues, que tenemos todo lo necesario para crear una vida llena de significado y propósito.
Así que, dejemos de acumular maestros y permitamos que nuestra luz interior brille.
Recuerden que son luz, que son mágicos y pueden con todo.
Abracen su peculiaridad, abran las puertas a una hermosa sinfonía de autodescubrimiento y crecimiento. Confíen en ustedes mismos y sean la guía que necesitan, pues al final del día, cada uno de ustedes es un ser de luz único, capaz de marcar una diferencia en el mundo.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin.

En los frondosos bosques de la naturaleza, existe un delicado baile que ocurre entre los árboles, una danza silenciosa que lleva consigo el respeto y la armonía. En esta sinfonía verde, los árboles poseen un conocimiento ancestral, una sabiduría que les guía a evitar la competencia desmedida por el espacio y los recursos vitales.
Imagina por un momento, las copas de los árboles que se acercan y se tocan, como si quisieran entrelazar sus ramas en un abrazo fraternal. Sin embargo, en un gesto de nobleza y elegancia, las ramas detienen su crecimiento unos centímetros antes de invadir el sagrado espacio del otro árbol.
Es aquí donde surge la «timidez de la corona», un acto de profundo respeto y equilibrio en el reino de los árboles.
Cada árbol reconoce la unicidad del otro, comprende que tienen sus propias raíces hundidas en la Tierra y sus propios sueños que hacer realidad. Así, en una danza de sombras y luces, la «timidez de la corona» permite que cada árbol encuentre su lugar bajo el sol, beba del néctar de la vida y florezca en todo su esplendor.
En este acto fascinante y sereno, los árboles nos enseñan una lección valiosa: la importancia de respetar y honrar el espacio y la individualidad de los demás. Nos invitan a reconocer que no necesitamos competir ferozmente para lograr nuestro crecimiento y éxito, sino que podemos florecer en nuestra propia magnificencia sin invadir el espacio sagrado de otros.
Que esta maravillosa danza de la «timidez de la corona» nos inspire a abrazar la diversidad, a respetar los límites y a vivir en armonía con la naturaleza que nos rodea. Que encontremos en estos árboles silenciosos maestros de sabiduría y nos volvamos más conscientes de nuestro papel como guardianes de la tierra que compartimos.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin.
❤️♾️4U
