No busques el amor en otra piel
si aún no has aprendido a abrazarte.
No esperes que alguien te elija
si tú no te has elegido primero.
El amor no se ruega,
ni se encuentra en los ojos ajenos.
Es un fuego que nace dentro,
una semilla que florece en tu propio jardín.
Ámate con la fuerza del río que nunca se detiene,
con la dulzura del sol que acaricia sin pedir nada.
Porque solo quien se ama de verdad
puede compartir su amor sin miedo,
sin dudas, sin sombras.
Y cuando llegue alguien que también se ame,
entonces, y solo entonces,
el amor será verdadero.
LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
Katriel Quin.

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