No suelo hablar de mí, no porque no me considere importante, sino porque siento que hay temas más relevantes que discutir. En mi vida, soy ciertamente importante: soy el protagonista de mi historia, el arquitecto de mi universo, y el creador de mi realidad, que se conecta y entrelaza con las realidades de quienes me rodean. Por ello, prefiero centrarme en temas que nos unen o nos separan, explorando esos lazos que se rompen o se forjan para siempre.
Este día de meditación profunda hacia mi propia esencia, en busca de mí ser más profundo, me doy cuenta que en esta meditación de hoy, lo importante radica en nuestra incapacidad para comprender lo que sucede a nuestro alrededor, en vivir en un mundo donde parece que lo único que importa es la satisfacción personal. Hoy, los valores han cambiado, y lo material se ha convertido en la medida de importancia para muchos, dejando de lado lo que realmente sentimos o quiénes somos.
Actualmente, no solo se juzgan las acciones; también se evalúan pensamientos y emociones. Parece que mi verdad es menos valiosa que otras, ya que solo se valida aquella que sirve a quienes la promueven, incluso si es una falsedad.
Descubrí que la vida es mucho más extensa que lo que somos capaces de percibir. Recuerdo cuando mi abuela decía: «Nada es lo que parece», y ahora entiendo cuán cierto era. Solía confiar en lo que veía y sentía, pero he aprendido que muchas veces lo que oímos no es cierto. Nos hemos vuelto expertos en ocultar lo real, guardando trucos bajo la manga y cediendo al engaño.
El secreto está en reconocer que solo vemos lo que nos permiten creer. La verdad se esconde a simple vista, y ver con claridad se convierte en un lujo. Nos enseñan a observar únicamente aquello que quieren que veamos.
Al final, lo que importa no es quién eres, sino que encuentres una salida a la jaula en la que nuestras vidas están atrapadas. La vida no se detiene a esperar mientras intentamos entenderla. Como en el ajedrez, cuando comprendemos las reglas, puede que ya sea demasiado tarde. La existencia es efímera, y lo crucial es vivirla plenamente sin dejar que el tiempo se nos escape entre los dedos.
Soy consciente de que somos más que cuerpo; somos alma. Y es en esa esencia espiritual donde buscamos la verdad y el amor que deseo compartir a través de mis palabras.
LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
Katriel Quin.

Deja un comentario