Cada uno de nosotros es especial, como si tuviéramos una luz única. A veces, cuando vemos a alguien que actúa de manera distinta o tiene gustos que no son comunes, podemos llamarlo “raro” sin pensarlo bien. Pero ser diferente no debería hacernos sentir mal.
Buscar ser “normal” puede hacernos olvidar quiénes somos realmente. En ese intento de encajar, a veces dejamos de lado lo que nos hace únicos. Quizás te gusten cosas que otros no entienden, como vestir de una forma creativa, estudiar algo poco habitual o soñar con algo que pocos imaginan.
Esas diferencias son, en realidad, lo que te hace especial. Cada una de ellas brilla dentro de ti y contribuye a la diversidad que hace que nuestro mundo sea tan hermoso. En lugar de sentirte avergonzado por ser diferente, tal vez deberías sentirte orgulloso de ser quien eres.
Cuando te aceptas a ti mismo, también inspiras a otros a ser auténticos. Ser tú es un regalo para el mundo. Al abrazar tu individualidad y conectar con los demás, creamos un espacio en el que todos pueden ser quienes son y donde brillan las diferentes luces de cada persona.
Recuerda que cada uno tiene su camino y que al compartir nuestra esencia, el mundo se vuelve un lugar más rico y lleno de color.
LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
Katriel Quin.
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