Con el inicio de la escuela, abrimos una puerta a nuevas oportunidades y aprendizajes. Es el momento perfecto para sentarnos con nuestros hijos y sembrar en ellos la semilla de la empatía.
Explícales que en cada diferencia hay un reflejo de la belleza de la humanidad. Las burlas, aunque a veces puedan parecer solo un juego, pueden profundizar heridas en el corazón de un niño. Unos zapatos gastados y una mochila usada llevan consigo los mismos sueños y esperanzas que los nuevos.
Recuerda que cada sonrisa oculta una historia, y hay niños que no regresan a casa donde encuentran amor. Es fundamental que les enseñemos a ser la luz que ilumina el camino de otros, a ser amigos de quienes son diferentes y a no dejar que el miedo a lo desconocido dicte sus acciones.
La escuela debe ser un refugio, un lugar donde todos sientan que pertenecen. Invitemos a nuestros hijos a construir un espacio donde la bondad y el respeto florezcan. Porque en la sencillez de un acto amable se encuentra el poder de transformar vidas.
Así que este año, que nuestros niños lleven en sus corazones el mensaje de que cada ser humano merece ser visto, querido y aceptado. Todo comienza en casa, y juntos podemos crear un mundo donde el amor y la comprensión reinen por encima de la burla y la exclusión.
Que ningún niño o niña tenga que sufrir esto. Que nuestra experiencia sirva para entender que el problema siempre viene de la mano de la comunicación, el amor y la confianza. Todo comienza desde ahí, así que dile a tu hijo o hija que se ame más que nada en este mundo, que se ame tal como es, porque será la historia de amor más bonita de toda su vida.
LA VERDAD CON AMOR Y EL AMOR DE VERDAD, SIEMPRE.
Katriel Quin.

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