Cuando amanecer es uno de los regalos más bonitos que recibes cada día y no nos damos cuenta porque vivimos en un corre corre, que no nos llevará nunca a nada que esté cerca de la felicidad.
Agradezco a la vida, cada momento es significativo en mi vida, cada persona es aprendizaje en mí, que me nutre de vivencias, de vida y otras cosas… pero nosotros también entregamos experiencias a los demás, somos energía kármica, y esta se encarga de llevar los mensajes del universo a los que lo necesitan, mientras, al mismo tiempo recibimos nuestros propios mensajes, una vez concluya, estas personas solo mensajeras desaparecen sin más. O desaparecemos sin más… y a veces no existen motivos que justifiquen eso… a veces nos enfocamos en el ¿por qué?
Recordemos esto: somos humanos que servimos a la fuente creadora a tejer lazos del destino del tiempo y del espacio infinito con ese hilo que nos conecta a todo el universo, hay días que somos humanos y hay días que somos ángeles, esos días en los que somos ángeles no somos del todo conscientes de lo que hacemos o decimos, pues una fuerza muy notable nos impulsa a salir de la rutina y es ahí cuando el ángel mensajero tiene que llevar un mensaje y luego volver a su vida, esta entrega de mensajes puede durar horas y algunas veces la vida entera…
Debemos recordar esto, que los que llegan como mensajeros, nunca podrán quedarse….. cada uno debe volver a su vida, seguramente no allí donde la dejó, pero sí donde vuelve a ser uno con todo… entonces la pregunta correcta que debemos hacernos es ¿para qué está ocurriendo esto en mi vida? ¿Qué debo aprender de todo esto que vivo?
Por todo esto sé que alguna vez estuviste en mi vida como mensajero/a, y tuviste que volver a ti, por la causa que fuera… GRACIAS POR TU TIEMPO, POR EXISTIR, gracias por la enseñanza, por el mensaje, a todos esos maestros que vamos recibiendo en el camino hacia el único ser que todos somos.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin.

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