NOS ENSEÑARON A ENSEÑAR.

En una sociedad en la que los valores y creencias son impuestos desde la niñez, el adoctrinamiento y el adiestramiento son dos caras de la misma moneda que han generado una uniformidad excesiva en la forma de pensar y actuar de las personas. Este sistema ha creado una especie de forjado a medida para cada individuo, sin dar espacio a la creatividad, la individualidad y el pensamiento crítico.

Todo empieza con el sistema educativo, que busca homogeneizar a las personas desde una temprana edad, eliminando la capacidad de cuestionamiento que debería ser intrínseco en todo proceso educativo. Luego, los medios de comunicación, la religión y la familia se encargan de remarcar las mismas creencias y valores que se esperan que se sigan, sin que exista la posibilidad de descubrir otras perspectivas.

A partir de ahí, se van desarrollando comportamientos y pensamientos automáticos que se consideran aceptables para la sociedad en la que vivimos. Se nos enseña a no preguntar, a no pensar fuera de lo normal y a no ir en contra de los valores impuestos.

De esta forma, el sistema se asegura de que cada nueva generación tenga los mismos valores y perspectivas de la vida, eliminando la libertad de elección y la capacidad de seguir caminos distintos. Así, los individuos se conforman al prototipo social, viéndose a sí mismos como parte del todo para no ser reconocidos como una figura fuera del molde establecido. Esta visión crítica, es vista con desprecio y el individuo es considerado un marginado social o un rebelde sin causa.

Es urgente revalorar la importancia de la sabiduría como guía para cuestionar el ambiente social del que venimos. Debemos tener la capacidad de analizar todo aquello que nos llega y no seguir solo las creencias establecidas como verdades absolutas, esto con el fin de descubrir nuestra propia personalidad. Promover el pensamiento crítico, hacer preguntas y buscar la libertad en el aprendizaje, explorar nuevas opciones dentro de la conciencia y la habilidad de aceptar que las personas somos distintas, pero todas tenemos espacio en este mundo.

En conclusión, el adoctrinamiento y adiestramiento en la sociedad generan un impacto negativo en el desarrollo y pensamiento de los individuos, eliminando la libertad de elección y la creatividad a la hora de construir nuestra propia personalidad. Debemos luchar contra esta uniformidad excesiva, fomentando el pensamiento crítico y respetando la diversidad de pensamiento de cada ser humano. Solo así podremos alcanzar una verdadera libertad y autonomía, en un mundo consciente y con amor hacia el prójimo.

La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.

Katriel Quin.

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