Había una vez un muchachito que se llamaba Carlos, que descubrió un capullo de mariposa y lo llevó a su hogar para poder observar en primerísima persona toda la transformación cuando la mariposa saliese de su crisálida.
Un día cualquiera de aquella semana, notó que había un pequeño agujero en el capullo y decidió y grabar un video para poder compartirlo después en las redes sociales…
Estuvo observando la lucha de la mariposa, por salir, durante horas.
La mariposa luchaba arduamente por pasar su cuerpo a través del pequeño agujero. Pero en un momento dado, pareció haber cesado de forcejear, como si se hubiera atascado. Entonces Carlos, en su inocente generosidad, decidió ayudarla, y con un cutter, hizo un pequeño corte al lado del agujero para hacerlo más grande. Finalmente, la mariposa pudo salir alegre y muy feliz.
Pero al salir, la mariposa se fijó en que tenía su cuerpo hinchado y unas alas pequeñas y dobladas que no lograba desdoblar y mientras se arrastraba en círculos sin poder volar, empezó a chillarle al muchachito:
⁃ pero que has hecho!!! No debías haberme ayudado, ahora ya nunca podré volar en libertad. No entiendes que ya la naturaleza está diseñada para existir y todo es parte de un equilibrio-, dijo entre lágrimas la mariposa.
Lo que el muchachito comprendió, disgustado y apenado por lo sucedido, fue que la lucha para salir del capullo era la forma en que la naturaleza forzaba los fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas para que crecieran y se fortalecieran. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud y su capacidad para volar.
La vida puede ser un camino difícil y lleno de obstáculos, pero es precisamente en los momentos de lucha donde podemos fortalecernos y crecer como personas. Sin embargo, a veces puede ser fácil caer en la tentación de compararnos con otros, o enfocarnos en lo que no tenemos en lugar de apreciar lo que sí tenemos.
Uno de los mayores desafíos en la vida es aprender a vivir en el presente y disfrutar de lo que se nos ha dado. Al hacerlo, podemos encontrar la felicidad a pesar de las dificultades, y aprender a valorar cada momento y cada experiencia. Es importante recordar que el verdadero valor de la vida no se encuentra en las cosas que poseemos, sino en la forma en que las vivimos y las compartimos con los demás.
Lo que quiero decir, es que hay que entender y aceptar dos puntos muy importantes. El primero, es que las luchas en la vida son como una oportunidad para crecer y aprender, y el segundo, es disfrutar de los momentos que se nos han dado.
Estas son dos claves importantes para encontrar la felicidad y la realización en nuestra vida.
Y nunca permitas que todo eso que no tienes, te haga olvidar y valorar todo eso que si posees. Porque al final de esta vida, lo que importa es vivir en el ahora, que es dónde únicamente, estás pasando tu vida. Así que ve al presente y disfruta del camino de tu vida caminándolo y observando todo alrededor, disfrutando y compartiendo con las personas que amas. Mientras las tengas a tu lado.
La verdad con amor y el amor de verdad, siempre.
Katriel Quin. ~~❤️♾️4U~~

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